Fue muy duro lo vivido (Foto + Audio)

Expresa Adiel Morera Macías, intendente municipal, al rememorar el enfrentamiento de la COVID-19 en el territorio.

Con el uniforme verde olivo que lo acompaña en estos tiempos de COVID-19 llega a su oficina, nos invita a pasar y una mirada afable suya se encarga de acortar la espera para la entrevista.

Adiel Morera Macías, intendente municipal. Foto: Yoandris Delgado Matos

Es que el desempeño en la vida profesional de este joven directivo ha ido en ascenso, al punto de ponerlo en la actualidad en la mira de todo un pueblo por el desempeño de tamaña responsabilidad, muy vinculada al desarrollo económico y social de la Isla.

De ahí que Adiel Morera Macías, intendente municipal, no sea un hombre de estar mucho tiempo entre cuatro paredes, prefiere el intercambio con la población y tomar las decisiones en el terreno.

Nos acomodamos el fotógrafo y yo en los asientos, con la distancia establecida, mientras él revisa las preguntas que le había enviado.

El 26 de enero de este año lo aprueban como Intendente Municipal y el cuatro de abril se reporta aquí el primer caso con coronavirus. ¿Cómo asumió esta situación excepcional?

Respecto al cargo es una experiencia nueva refrendada en la Constitución de la República como una manera de organizar la estructura en los municipios y separar las funciones de la Asamblea del Poder Popular y sus delegados de las tareas administrativas.

Desde finales del 2019 se hablaba de la enfermedad, recibimos preparación acerca de su comportamiento en el mundo y los planes para enfrentarla. Meses después de la designación se da el primer caso aquí, lamentablemente fallecido, en verdad fue impactante.

Nosotros la asumimos con la particularidad de no tener especialistas en Epidemiología, por lo cual el Consejo de Defensa Municipal (CDM) y la Dirección de Salud Pública buscaron soluciones propias y a partir de las experiencias en el país. Eso permitió crear un plan de enfrentamiento con vistas a detener en el menor tiempo posible la trasmisión, que tuvo 42 infectados.

Varias semanas permaneció la Isla en la cima de los territorios con mayor tasa de incidencia por habitantes y atrajo la preocupación de toda Cuba, pero ya lleva más

de 70 días sin nuevos casos. ¿Puede mencionar las claves en esta batalla?

Sabíamos que la mejor medicina era el aislamiento, evitar el contacto entre personas. Cuando se dieron los primeros contagios en Nueva Gerona declaramos en cuarentena varias demarcaciones en Pueblo Nuevo y Abel Santamaría.

Fue una medida muy dura, muchos permanecieron por 28 días en sus viviendas, por lo que activamos puestos de mando subordinados a los Consejos de Defensa de Zona, movilizamos a jóvenes, federadas, cederistas, profesores universitarios y otros que luego se sumaron como mensajeros, pues había que llevarles a los pobladores alimentos, medicinas, gas y demás avituallamientos.

Al agravarse la situación cerramos la ciudad con tres puntos de entrada y salida, con oficiales del Minint y autoridades sanitarias para las pesquisas y la desinfección de manos, pies y vehículos.

Tal medida sufrió modificaciones para permitir el acceso de quienes seguían trabajando y eran imprescindibles, además de los trámites para acercar a pobladores a bodegas más próximas; de ahí el apoyo vital de Comercio y Gastronomía mediante las Oficodas.

Fue necesario suspender la transportación de pasajeros de manera gradual, lo cual imposibilitó el traslado de personas de un lugar a otro y evitar la movilidad de casos positivos.

Otra acción fue el aislamiento de La Fe, donde decidimos, a partir de la experiencia en Nueva Gerona, no incomunicar solo el edificio multifamiliar implicado, sino 17, con un área más amplia.

Los primeros días fueron muy difíciles, pero se cogió el ritmo de los mensajeros, al igual que contamos con la disciplina de los vecinos, quienes respetaron el uso del nasobuco, el aislamiento y distanciamiento.

¿Momentos más impactantes?

Indiscutiblemente cuando tuvimos el primer caso, por demás, el único fallecido. Vimos muy lejos la posibilidad de que el virus llegara a la Isla por todas las medidas adoptadas con anterioridad que incluyó el cierre de frontera desde el 25 de marzo. Luego aplicar todo el protocolo que un caso como este implica… fue algo impresionante.

Otro momento lo constituyó cuando tuvimos los pacientes declarados como grave y uno en estado crítico, que por la atención y el tratamiento brindados en el hospital logramos que rebasaran el peligro.

La situación en La Fe también nos puso en tensión, resultó muy duro lo vivido allí, con 16 casos positivos y salieron prácticamente en un solo día. La dirección del territorio no sabía cómo iba a evolucionar el virus en ese poblado más complejo que la ciudad cabecera, pero pudimos crecernos con la ayuda de todos y salir airosos.

El Consejo de la Administración, en momento tan complejo por la escasez y limitaciones de recursos, pudo establecer prioridades y asegurar la distribución de alimentos. ¿Cómo lo hizo?

Teníamos cierta experiencia, la Comisión de Distribución en otros momentos había organizado ferias y eventos en comunidades, de igual manera ayudó a tener el registro de consumidores; a partir de ahí establecimos chequeos tres veces a la semana para lo poco disponible, más lo que entraba, distribuirlo de la mejor manera.

Tuvimos plena coordinación con las tiendas recuperadoras de divisas y mientras llegaban los productos de primera necesidad, como pollo, aceite y otros, organizar su entrega en comunidades, así suministramos a 63 asentamientos.

A esta iniciativa se sumaron Pescaisla, Comercio y Gastronomía, la Agroindustrial. Ahora nos toca una tarea más dura y es avanzar en la campaña de primavera, a la cual le entramos de manera tardía y ese es el bache visible, sobre todo respecto a la vianda.

Debemos agradecer a la dirección del país por la preocupación y prioridad, con énfasis en la garantía de la cobertura de la harina, ello nos permitió entregar galletas a cada núcleo familiar y mantener el pan liberado en los establecimientos de la Industria Alimentaria.

Foto: Yoandris Delgado Matos

Sin duda la pandemia los mantuvo en jaque, ¿les hubiese gustado ponerles más horas a los días?

Se nos agotaban los días con las visitas a los consejos populares, los centros de aislamiento de donde salían los casos positivos, los puestos de mando para chequear el cumplimiento de las medidas; nos hubiesen hecho falta más horas para dedicárselas a esta batalla.

Ya cuando vimos que iba cogiendo un rumbo positivo el enfrentamiento al virus les comenzamos a brindar mayor tiempo a los programas vitales, esos que sostienen la economía territorial, tales como las exportaciones, la sustitución de importaciones, la producción de alimentos, la construcción de viviendas, sin descuidar la COVID-19, pero al principio los días no nos alcanzaban, fueron muy duros, de terminar bien tarde en la noche.

¿De qué manera se logró el vínculo entre el Consejo de Defensa Municipal y el Consejo de la Administración?

El Consejo de la Administración cuando está activado el Consejo de Defensa Municipal se convierte en el grupo económico y social, que es el encargado en situaciones excepcionales de llevar la actividad económica en el territorio, lo componen varios subgrupos, los cuales tienen que ver con la energía, el transporte, los recursos hidráulicos, la alimentación, el Citma, Educación, Cultura y Deporte.

Era constante el vínculo. Todas las medidas que proponíamos en el grupo las presentábamos a la dirección del CDM y en reiteradas ocasiones participaron su presidenta, Zunilda García

Garcés, también primera secretaria del Partido, y Liván Fuentes Álvarez, vicepresidente del CDM y presidente de la Asamblea Municipal.

¿Esta batalla les dio la posibilidad de ejercer la autonomía territorial refrendada en la nueva Constitución?

Sí, aunque en múltiples ocasiones rendimos cuenta a las autoridades del país, siempre se dejó ver que en los municipios, a pesar de las medidas de carácter nacional, había otras de cada localidad y en la Isla aplicamos un grupo que no tenía nada que ver con las de la nación, quisimos ir un poco más allá en función de erradicar la pandemia en un corto tiempo.

Cuando algunas las consultábamos con los ministros, quienes las validaban, nos comentaban que servían para proponerlas en otras regiones, de alguna manera fuimos referentes.

En este ir y venir por centros de aislamiento, el hospital y comunidades, ¿tuvo miedo contagiarse e infectar a su familia?

Miedo como tal no, pero la preocupación existió. Cuando uno cumple una tarea de la máxima dirección del país está por encima de todo la responsabilidad de estar al lado de la población para escuchar sus preocupaciones, quejas y sugerencias, cumpliendo las medidas higiénico sanitarias, y teníamos que ser los primeros.

Fuimos sometidos a pruebas porque con tantos contactos pudimos haber dado positivo; felizmente fueron negativas. No teníamos derecho de ausentarnos de la primera línea.

El SARS-CoV-2 ha demostrado ser un virus muy contagioso y mortal, pero a pesar de sus efectos ¿qué lecciones deja?

Esa organización alcanzada entre los factores en función de un mismo objetivo es la primera lección que nos deja y esa capacidad la debemos trasladar a otros programas y propósitos; el elevado sentido de responsabilidad al trabajar bajo tanta presión, la unidad y la toma de decisiones en defensa de un pueblo.

A Salud Pública le permitió hacer estudios científicos acerca del nuevo coronavirus, que aquí se comportó diferente a otros lugares; además de no tener más fallecidos con pacientes en estado grave y crítico, y el rápido aislamiento de los contactos.

La Isla avanza hacia la tercera fase posCOVID-19, ¿cuáles son las prioridades del Consejo de la Administración Municipal?

Tenemos varios programas prioritarios, uno es la producción de alimentos, más ahora que la pandemia casi ha paralizado la economía mundial, hay que aprovechar al máximo en cada demarcación las potencialidades en el autoabastecimiento.

Lograr también que de cada asentamiento salgan las viandas, hortalizas, frutales y proteína, sin esperar a que todo nos llegue del resto del país; podemos lograrlo, tenemos tierra y agua.

Están, además, el programa de la vivienda, al cual no renunciamos y es un compromiso con Fidel, el de las exportaciones, el encadenamiento productivo con el turismo y otras tareas en las cuales hay que continuar para el bienestar de los pineros.

¿Cómo es Adiel fuera de la Intendencia?

Es difícil hablar de uno, no obstante, Adiel es un pinero más, que en estos momentos dirige la administración, encaminada a satisfacer las necesidades de los habitantes del Municipio, pero que le gusta destinar el poco tiempo que le queda a su hogar y la familia.

El Intendente destacó entre las medidas el cierre de la ciudad de Nueva Gerona y los puntos de deseinfección. Foto: Gerardo Mayet

 

Los mensajeros, muchos de ellos estudiantes, profesores o vecinos, se ocuparon del avituallamiento a las familias en cuarentena. Foto: Gerardo Mayet Cruz
Batalla Inédita Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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