Frenar el virus con la autorresponsabilidad

Otra vez nuestra vida social se limita a quedarnos en casa y cumplir los protocolos sanitarios dispuestos. Con más de 170 casos reportados por covid-19 en este segundo rebrote, la Isla volvió a fase de trasmisión autóctona y su población a extremar las medidas establecidas para este tipo de situación.

El cierre de los centros escolares –excepto los círculos infantiles–, la extensión del teletrabajo, la paralización del transporte privado de pasajeros y la reducción de viajes de ómnibus público según la localidad, constituyen algunas de las regulaciones en aras de controlar y frenar las cadenas de contagio del virus, las cuales tienen al Municipio en una compleja situación epidemiológica.

De nuevo los niños, adolescentes y jóvenes están al resguardo de la familia dentro del hogar, estudiando a través de las teleclases y orientaciones de los maestros, aunque preocupa muchísimo ver a menores de edad desandando por el barrio y la calle, incluso sin nasobuco, lo cual denota total relajamiento y poca percepción del riesgo en la sociedad pinera, donde las cifras de contagiados en esta segunda ola supera cuatro veces la de la primera.

Este grupo de edad, tan vulnerable como el de los ancianos, es afectado de manera severa por la pandemia y aquí en la Isla se reportan más de 15 casos en edades pediátricas (0-18 años) hasta inicios de semana, por tanto, urge concientizar acerca de la realidad existente… en la cual quedarse en casa no es una opción sino cuidar la vida propia y de los demás.

Quienes deben ir a trabajar tienen que cuidarse aún más: usar siempre y de manera correcta el nasobuco, mantener el distanciamiento social, desinfestarse manos y calzado, evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca en lugares públicos, así como los besos y abrazos, pues de la salud de ustedes dependen en gran medida quienes permanecen en casa.

Estas reglas se aplican para aquellos visitantes al hogar, no obstante, recuerde limitar el acceso a su morada para así evitar la entrada del virus y cumplir lo establecido por Salud Pública.

La autorresponsabilidad es la única vacuna disponible hoy, por ende, ajuste y modifique su conducta social e individual.

Vuelve la familia a fungir como el maestro, el compañero de juegos…; sin dudas el nuevo rol es agotador –experiencia tenemos de cuando inició la pandemia en marzo del 2020–, pero piense, para ellos resulta más difícil, han cambiado por completo su dinámica de jugar, recibir clases e incluso, la manera de recibir estrepitosos abrazos y besos siempre bienvenidos.

Quedarse en casa es una obligación enfocada en un bien mayor: prevenir la propagación y el contagio de un virus mortal.

Frenemos con autoresponsabilidad la pandemia; aún es posible disfrutar, como hace meses atrás, del verano a plenitud, libres de covid-19; los cuatro candidatos vacunales cubanos se desarrollan de forma satisfactoria, el camino es más corto, sin embargo precisa de todos nosotros.

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