Fidel y Díaz-Canel en los 75 de la ONU

Cualquier persona podría estar orgullosa de que este mundo en que vivimos cuente desde hace 75 años con una Organización global, que desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, se defina como una asociación de gobiernos global que facilita la cooperación en asuntos como el derecho internacional, la paz y seguridad internacional, el desarrollo económico y social, los asuntos humanitarios y los derechos humanos…

Pero la vida real, esa que se define en el día a día, tiene suficientes ejemplos para demostrar su incapacidad para cumplir con esos propósitos en un mundo potencialmente más complejo e insaciable que el existente cuando nació y que ya hoy abarca a 193 naciones.

Cuando la organización fue creada el 24 de octubre de 1945, asume un carácter intergubernamental que integra a la comunidad internacional y sirve de instrumento para que los gobiernos se pronuncien sobre asuntos y problemas del orbe, se adopten medidas en relación con casi todas las cuestiones que interesan a la humanidad.

Estas son analizadas de acuerdo con los propósitos y principios establecidos en el capítulo 1 de la “Carta de las Naciones Unidas”, para mantener la paz y seguridad nacional de las naciones miembros, acrecentar las relaciones amistosas entre ellas con basamento en el respeto mutuo y los principios de igualdad de derechos y autodeterminación de los pueblos, la cooperación internacional para la solución de problemas económicos, sanitarios, culturales, humanitarios, el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, así como la armonía entre las naciones para alcanzar objetivos comunes.

EL GUIÓN Y LA DOBLE MORAL

Ese era el “guión”, pero lo más importante y lamentable en estos 75 años ha sido la “puesta en escena”, que muchas veces nada tiene que ver con el guión. Un ejemplo de ello es que cuando la Organización de Naciones Unidas (ONU) celebraba sus 15 años de fundada, ya en tan joven celebración la mayor organización mundial recibía el llamado de sus miembros por su ineficacia en el control y cumplimiento de los mismos objetivos que han sido su razón de ser hasta hoy con excepción de algunos temas puntuales.

En la mayoría de las circunstancias encontramos que de alguna manera, Estados Unidos y sus aliados, mayor potencia mundial, país sede y el que más recursos financieros eroga a la ONU, se considera con el derecho de incumplir con las políticas y decisiones acordadas a través de la manipulación, el soborno y la doble moral que los ha caracterizado desde el inicio.

El problema mayor a nuestro juicio, radica en que la mayoría de sus acuerdos y resoluciones no son vinculantes, es decir, no tienen obligatorio cumplimiento por los miembros, y de ahí la prominencia de la voluntad política sobre la legalidad, y el imperio de los poderosos sobre los desposeídos.

CON FIDEL AQUEL 26 DE SEPTIEMBRE DE 1960

El 26 de septiembre de 1960 la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) en su 15 edición, contó con la presencia de Fidel en calidad de Primer Ministro de Cuba , el cual se convirtió en el primer líder revolucionario cubano en pronunciar un discurso en ese estrado que duró unas cuatro horas y media, y donde ofreció detalles de la obra revolucionaria y los principios que defiende desde el triunfo en 1959, tales como el respeto a la soberanía de los pueblos, la solidaridad con los oprimidos y necesitados del mundo, el rechazo a la manipulación mediática, el apoyo al continente africano y el reclamo del desarme.

En esa oportunidad también condenó fuertemente con sólidos argumentos, la agresividad de las acciones terroristas emprendidas por el país norteño contra Cuba, las cuales habían cobrado la vida de muchos cubanos humildes y ocasionado cuantiosos daños a la economía, por lo cual llamó a la Organización al control y escarmiento de todas esas acciones y a la política belicista del imperio, con el verbo ardiente y cortante que las han hecho trascender hasta hoy: ¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!”

CUANDO LA PANDEMIA HA PARALIZADO AL ORBE

Al pasar 60 años, la denuncia toma mayor resonancia y el llamado a cambiar la ONU parte hasta de la misma Organización y se multiplica entre sus miembros, demostrando que en materia de multilateralismo existe un excedente de desafíos y un déficit de soluciones.

Algunos desean que la ONU juegue un papel mayor o más efectivo en los asuntos mundiales, otros consideran que su papel se reduzca a la labor humanitaria; pero lo que sí está claro es que hay que cambiarla, y entre todos lograr que cumpla con la defensa y adopción del multilateralismo como esencia en las relaciones entre las naciones y la eliminación del megapoderío imperial y sus aliados sobre naciones pobres.

La denuncia al imperialismo no se hizo esperar en esta 75 edición de la AGNU, en la que muchos de los líderes mundiales lo acusan por interferir en los asuntos internos de decenas de Estados miembros de la ONU, la amenaza a quienes acusa de influir en su corrupto sistema electoral, la propagación del miedo y la mentira reiterada como novedosas armas en su deshonesta estrategia mediática y de desinformación en su política hacia otras naciones del hemisferio y del mundo, la adopción de medidas unilaterales contra otros países sin basamento legal alguno junto a su política belicista para erigirse como gendarme universal frente a Rusia y China principalmente.

En calidad de Presidente de la República de Cuba Miguel Díaz-Canel, seis décadas después, ha dejado constancia de la voluntad cubana de cooperar con la democratización de la ONU y con la defensa de la cooperación internacional que sólo ella puede salvar, pero insiste en que el mundo tristemente ha cambiado, la pandemia del nuevo coronavirus lo ha paralizado y cobrado más de 31 millones de enfermos y casi un millón de vidas humanas por lo cual precisa: “A diferencia del excluyente neoliberalismo, que separa y desecha a millones de seres humanos, condenándolos a sobrevivir con las sobras del banquete del uno por ciento más rico, el virus de la COVID-19 no discrimina entre unos y otros, pero sus devastadores impactos económicos y sociales serán letales entre los más vulnerables, los de menos ingresos, los mismos en el mundo subdesarrollado que en los bolsones de pobreza de las grandes urbes industrializadas”.

EL MUNDO ACTUAL NECESITA TANTO DE LA ONU…

Por esas razones la vida en el planeta ya es diferente y en lo adelante también será mucho más desigual, pero la Organización de Naciones Unidas no ha cambiado aún, no está a tono con la nueva normalidad y las dificultades crecientes de las naciones con la crisis económica, humanitaria y medioambiental, ratificó una importante alerta: “Urge reformar las Naciones Unidas. Esta poderosa organización, que emergió del millonario costo de vidas de dos guerras mundiales y como comprensión universal de la importancia del diálogo, la negociación, la cooperación y la legalidad internacional, no puede demorar más su actualización y democratización. El Mundo actual necesita tanto de la ONU como aquel en el cual nació (…) Salvar vidas y compartir lo que somos y tenemos, al precio de cualquier sacrificio, es lo que brindamos al mundo desde las Naciones Unidas, a la que solo pedimos un cambio a tono con la gravedad del momento”.

(*) Colaboradores

 

Isla de la Juventud
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