30 DE NOVIEMBRE Y DOS DE DICIEMBRE

Fechas que debieron ser una

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“La idea nuestra era desembarcar rápido por el muellecito de Las Coloradas, subir a unos camiones y al amanecer  tomar el cuartel de Niquero (…), pero los contratiempos surgidos hicieron imposible cumplir el plan”, estos detalles fueron contados años después por el Máximo Líder de la Revolución Fidel Castro Ruz. 

En medio de la furia del mar, cuando aún faltaban  horas para la llegada a su destino del navío con su valiosa carga de jóvenes abrazados a la libertad, escucharon la noticia del Levantamiento Armado del 30 de Noviembre de 1958 –dirigido por Frank País García, jefe del Movimiento 26 de Julio– y quedaron consternados solo de pensar en qué sería de sus compatriotas.

“Sufrimos mucho –relata Fidelal saber que no podíamos hacer nada por ellos; lo habían hecho por apoyarnos a nosotros, para hacer más fácil la tarea, su acción resultó realmente extraordinaria y heroica”

Según la estrategia del Líder Invicto para derrotar a Fulgencio Batista era indispensable el alzamiento insurreccional, porque al desviar la atención del enemigo hacia Santiago de Cuba facilitaba el desembarco de los 82 expedicionarios del yate Granma.

El programa colegiado entre Fidel  y Frank  tenía como la acción principal el cerco a la fortaleza militar del Moncada con el objetivo de neutralizar al Ejército, unido lo anterior al acopio de armas.

Así se hizo, estallaron la metralla y los gritos de: ¡Abajo Batista! ¡Viva Cuba libre!, a cargo de tenaces e imberbes combatientes que pasaban en autos vestidos con el uniforme verde olivo y el brazalete rojo y negro hacia distintos puntos de la ciudad, entre otros, la Estación de Policía de la Loma del Intendente.

En la decisión memorable del pueblo santiaguero –que  siempre cooperó con valentía en los momentos críticos– y de sus jóvenes por liberar la Patria subyugada tuvieron un gran protagonismo Pepito Tey, Tony Alomá  y Otto Parellada, cuyas vidas segaron las balas enemigas ese viernes 30 de noviembre, al recibir refuerzos las tropas batistianas y multiplicar su superioridad en hombres y armas, sin que ocurriera el desembarco como se esperaba.

Aunque el  levantamiento no cumplió su propósito por  las dificultades afloradas durante la travesía del yate Granma como los mareos, roturas del motor, caída al agua de un expedicionario, a quien no abandonaron a su suerte, las confusiones del capitán del barco que no encontraba bien la entrada y el desembarco en un terreno pantanoso, sí estremeció al régimen y llenó de esperanza a los más humildes.

Por la manera en que ocurrieron los acontecimientos y con gran sabiduría, el recién fallecido intelectual y combatiente revolucionario  Armando Hart  Dávalos al hacer las conclusiones del acto conmemorativo por el XX Aniversario de la efeméride, en su discurso enfatizó: “El 30 de noviembre y el dos de diciembre son fechas que debieron ser una sola y el pueblo debe recordar como gemelas, porque contribuyeron a la gestación, triunfo y consolidación de la Primera Revolución Socialista de América.

El más grande homenaje a los mártires es haber conquistado la victoria. ¡He ahí la trascendencia ideológica, la importancia política y la significación histórica de esas fechas!”.

Hoy las nuevas generaciones en cada reedición del histórico desembarco mantienen la ruta al futuro del Granma, que es toda la nación.

 

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Historia Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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