Faro que me alumbra

Durante la presentación con títeres de la narración oral titulada El gato y la gata en el Festival Nacional de Teatro en Cauto Cristo, Granma, en 2019. Foto: Cortesía de la Anci

“Tengo tatuada en mi corazón aquella tarde cuando Fidel puso su mano derecha sobre mi hombro y dijo que nosotros éramos grandiosos porque siendo ciegos brillamos y fuimos capaces de bailar a la altura de los demás.

“Estaba contento con el espectáculo artístico y muy impresionado por la actuación de nuestro grupo danzario Pinos Nuevos, en el acto de inauguración del Palacio Central de Pioneros Ernesto Che Guevara de la Serna en el parque Lenin, el 15 de julio de 1979, jamás olvidaré esa fecha.

“En verdad nos lucimos de lo lindo al interpretar la coreografía El Trote, de Yolanda Pereira, nuestra instructora de Educación Artística; bailamos con vestuario colorido, descalzos y en parejas, tomados fuerte de los brazos –para no caernos– realizando movimientos al compás de la música alegre del Carnavalito y con trotes hicimos ruedas, doble ruedas, el túnel, el dos y dos, el puente y el lazo sin equivocarnos”.

Lo cuenta con vehemencia, como si lo viviera de nuevo Rigoberto Wong Víctores, invidente nacido en la capital, quien estudió la Primaria y Secundaria en la escuela de enseñanza especial para alumnos ciegos y de baja visión Abel Santamaría Cuadrado, ubicada entonces en calle 82 entre 41 y 43, en Marianao; luego se construyó un centro nuevo en la Ciudad Escolar Libertad.

“Sin quitarme la mano de encima –continúa– auguró que por mi talento, inteligencia y voluntad llegaría lejos y conseguiría lo que quisiera en la vida.

“Al acercarse más tuve que levantar la cabeza para escuchar bien su voz y le pregunté: ‘¿Usted es alto?’

–‘Sí, altísimo’, contestó.

“Al subir a la tribuna expresó que él y sus acompañantes se habían sentido muy felices de celebrar el Día de los Niños con nosotros en un Palacio donde las niñas, los niños y adolescentes recibiríamos conocimientos científico técnicos y desarrollaríamos habilidades útiles para el futuro y apoyar la economía, que a eso se le denominaba formación vocacional y orientación profesional.

“También quería que existiera un Palacio de Pioneros en todo el país, aquí en la Isla de la Juventud hay uno llamado 15 de Mayo.

“Era la primera vez que escuchaba la frase científico técnicos y aunque me parecía rara, dicha por Fidel en su discurso me llegó a gustar, sobre todo cuando contó que en el recorrido previo por las instalaciones vieron el pequeño central azucarero que no era de juguete sino de verdad y allí producirían azúcar para usarla en los comedores de los campamentos de pioneros.

“Yo estaba en octavo grado con 18 años y como era jefe de colectivo y vanguardia tuve el honor de conocer al amado Gigante. Ese verano disfrutábamos de 15 días en el Campamento de Pioneros José Martí, en la playa de Tarará, en La Habana. Al ver las presentaciones de nuestro grupo danzario –cada noche en el anfiteatro– lo seleccionaron para asistir a la inauguración.

Fidel en la inauguración del Palacio Central de Pioneros Ernesto Guevara de la Serna en el parque Lenin, en 1979. Foto: Internet

“Al Comandante en Jefe, al Estado Cubano y a la Asociación Nacional del Ciego de Cuba (Anci) le agradezco que cuando terminé mis estudios y obtuve el título de varios oficios me garantizaron una vivienda de mi propiedad y un empleo incluyente; al jubilarme permuté mi casita para la Isla, en 1992, y en la actualidad vivo en La Reforma e imparto los círculos de interés del sistema en relieve de lectura y escritura Braille a pioneros de cuarto, quinto y sexto grados de las escuelas primarias de La Fe y La Reforma para que ellos puedan comunicarse, e incluso, enseñar a las personas con discapacidad visual.

“Soy promotor cultural voluntario en la Casa de la Cultura de La Fe, donde incursiono en la narración oral, la danza y el teatro. Siempre tengo una activa participación en las Fiestas Pineras y en las actividades por la Jornada de Equiparación de Oportunidades que las tres asociaciones de personas con discapacidad celebramos cada año del 27 de noviembre al tres de diciembre”.

Para Rigo, como lo llaman cariñosamente, la profecía de Fidel se cumplió con creces y resulta gratificante su optimismo: “Me considero un hombre de bien y siempre sonrío porque soy útil a la sociedad y sé que así es como el Comandante en Jefe quisiera que esté. Tras cumplirse este 25 de noviembre cuatro años de su viaje a la eternidad, le digo sonriente que él sigue siendo el faro que alumbra mi camino”.

Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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