Extraños en su tierra

Cuando el 22 de febrero de 1899, el capitán Fred S. Foltz arribó a Isla de Pinos para completar la visita realizada a principios de mes por el general Lee, hubo de consignar su asombro. Ya ordenaba aquí, como su Gobernador Militar, un joven oficial del ejército cubano, el coronel Juan Manuel Sánchez Amat, comandante de la escolta de Antonio Maceo en el momento de su caída en combate, y en cuyos brazos agonizara el Titán de Bronce.

De la enmienda Platt aún no se había escrito una palabra pero ya este probado mambí había dado aquí un ejemplo queno setomó en cuenta ni se aplicó en el resto del país. Aquí no se entregó el territorio a los marines ni se dejó en sus manos tomar las decisiones definitivas.

Los insurrectos, en otra carga al machete comandada por Sánchez Amat, asumieron la representación de los poderes civiles y militares subordinando, a leyes y autoridades cubanas, a los colonos norteamericanos.

ISLA NORTEAMERICANA SEGÚN MCKINLEY

Isa Ira Brown trajo la primera expedición y fundó el poblado de Columbia.

Samuel H. Pearcy trajo la segunda, pagó 120 mil pesos oro a los herederos de Juan Costa y fundó la TheIsle of Pines Company. Pagó el acre de tierra entre 1,75 y 2.00 dólares y los comenzó a revender de inmediato a veinte dólares, y aun así cinco veces más barato que en los Estados Unidos.

Para lograr compradores tenía comogancho comercial el consentimiento del gobierno de los Estados Unidos. Isla de Pinos, según asegurara el presidente Mc Kinley a John C. Tichenor, fue cedida por España a los Estados Unidos.

Fue Mc Kinley quien ordenó que Isla de Pinos apareciera en el Mapa Oficial como territorio de los Estados Unidos, y así se publicó en 1899, 1900 y 1902.

El Departamento de Guerra publicó un detallado reporte oficial, con tablas de distancias hasta los puntos principales en Norteamérica.Quienes compraran tierras y se asentaran en Isla de Pinos –era el mensaje– cambiaban solo de lugar dentro de su nación, se mudaban a un sitio cercano ycon mejorclima.

Los nativos de Isla de Pinos, como los aborígenes de sus praderas bufalianas, sobraban, eran indeseables, no se tendría miramiento alguno con ellos…

RECHAZO A LA ANEXION

Pero los pineros avizoraron lo que se avecinaba. El 28 de mayo de 1902 enviaron una carta a Estrada Palma, avalada por 500 firmas, donde se manifestaban contra las tendencias anexionistas de sus nuevos vecinos.

Los colonos, para no quedarse sin fuerza de trabajo barata, y anticipando el escobazo étnico que tenían en perspectiva, comenzaron a importar braceros de Jamaica o las islas Cayman. Morenos en su mayoría, que hablaban inglés.

Pocos colonos se mezclaban con pineros, excepto sobre la base de negocios imprescindibles, y a muchos ni les permitían entrar a sus casas.

Para 1915 ya esos extranjeros eran dueños del 90 por ciento de la tierra aquí, en propiedad, y la habían tejido con caminos privados y a los que no tenía acceso ningún pinero, so pena de que se les disparara o azuzaran los perros.

Cinco años antes, Irene Aloha Wright caracterizó así a sus compatriotas asentados en esta isla: “…un pueblo tozudo, violento, dominante y mandón, que se refiere a todo lo que no es norteamericano en un tono que delata la verdad: han convertido al ciudadano local en un extraño en su propia tierra”.

Los pineros, en sus poblados, se limitaron a lo establecido en las leyes cubanas: encargado de Correos y puesto de la Guardia Rural. En el puerto de Los Indios, por excepción, los oficiales cubanos a cargo de la Aduana.

¿QUÉ HIZO EL GOBIERNO CUBANO?

Y el primer gobierno de la República, desde su instauración había atendido cuidadosamente la administración de esta isla: “…para quitar todo pretexto de queja a los colonos”. Estableció un Registro de la Propiedad, un Juzgado de Primera Instancia, una capitanía de la Guardia Rural. Se dio especial atención a la instrucción pública creándose ocho escuelas,instaló una Aduana desde 1903, autorizada para el comercio exterior, que no quiso realizar el Gobierno Interventor; autorizó un cementerio propio, en Columbia, “…solo para blancos”, y destinaron 80 mil pesos para obras públicas cuando el resto del país ni empezaba a recuperarse de la guerra.

UNA ESPADA DE DAMOCLES

En el 1912 los colonos tenían su propia logia masónica, la Santa Fe, contrapuesta a la logia de los cubanos, La Evangelista, en Nueva Gerona.

Y para 1915 fundaron su gran centro conspirativo, otra logia. Esta denominada Santa Fe Chapter No. 2, una logia filosófica o capitular.

Sin embargo, a pesar de su pujanza económica, vivían como uno de ellos asegurara:con la impresión constante de tener una espada de Damocles pendiente sobre sus cabezas, la ratificación del Tratado Hay-Quesada.

No les faltaron sobresaltos. El Comité de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos recomendó su aprobación en 1903 y en otras tres ocasiones (febrero de 1906, diciembre de 1922 y febrero de 1924). Para esta última fecha, el colono Frank S. Harvey sostenía que “…hemos estado sometidos a la peor raza de perros callejeros, a la que cualquiera en los Estados Unidos sabe incapaz de gobernarse”.

LOS DESPRECIADOS EN SU PROPIA TIERRA…

Los pineros, quienes se alzaron en armas el 26 de julio de 1896, y atesoraban el ejemplo del alcalde mambí Sánchez Amat –quien abortó la intentona delos colonos en 1905 de tomar a Isla– se unieron contra ese atrevimiento.

El masón Cosme de la Torriente, nuestro primer embajador en Estados Unidos, se dirigió a los masones del Senado y del Congreso americano solicitándole apoyaran la justa lucha de Cuba por el reconocimiento de su soberanía sobre su segunda ínsula. Sus argumentos fueron tan sólidos que logró apoyo de quien fuera allí secretario de estado, William Jennings Bryan.

Dos años antes, en 1922, el masón Enrique Bayo Soto crea la Columna de Defensa Nacional de Isla de Pinos. Y en 1924, otro masón, el doctor Osvaldo Valdés de la Paz, organiza el Comité Patriótico pro-Isla de Pinos.

SÍMBOLOS Y ESCUELAS SE SUMAN A LA LUCHA

Entre las actividades realizadas estuvo la distribución de banderas cubanas a los maestros y la entrega de tarjetas impresas con las notas de nuestro Himno Nacional para que fueran izadas y cantadas por los niños, lo que hasta 1924 –aunque ahora parezca increíble– no se hacía en ninguna escuela del territorio.

Osvaldo Valdés de la Paz apoyado por el periódico antianexionistaHeraldo Pinero, realiza la Misión Patriótica que recorrió Cuba recabando apoyo y culminó con la Manifestación Nacional de Justicia y Derecho Cívico Patriótico pro-Isla de Pinos, que se efectuó el 24 de febrero de 1925.

El rechazo al imperialismo yanqui alcanzaba en la patria su grado más alto.

Las compañías norteamericanas que tenían el control de millonarias extensiones de tierra y grandes industrias en la isla grande, a solicitud de Cosme de la Torriente telegrafiaron de inmediato a Washington que apoyaban la ratificación y solicitaban no se dilatara más la conclusión del asunto.

Y los despreciados en su propia tierra, se nuclearon, por ello, con mayor fuerza para cerrar la puerta al anexionismo, preservar la tierra pinera  y mantenerla cubana, libre de tan odiosa presencia foránea.

(*) Miembro de la Unión de Historiadores de Cuba y colaborador

Historia Isla de la Juventud

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