Eterno Comandante

¿Qué puedo decirte, Comandante,
para rendirte hoy mi más sincero
(homenaje?
Para ti, luchador incansable
que con tu verbo aguerrido le
(demostraste a tu pueblo
que Martí seguía vivo.

Para ti, que preferías luchar
y morir abrazado a tu bandera,
que ver a tu tierra, pisoteada por una
(bota extranjera.

Para ti, que fuiste un guerrero sin
(armaduras ni medallas,
que tan solo te protegían tu dignidad
(y palabra.

Para ti, que alzaste tu voz como
(trueno
en las entrañas del imperio
y tu clarinada alertó y despertó a los
(pueblos.

Yo soy una más de tu pueblo
que te siento latir dentro de mi
(pecho,
que aprendí de tu ejemplo,
de tu orgullo de cubano
heredero de Martí y Maceo.

Yo te recuerdo siempre,
(Comandante,
vital, gigante frente al enemigo,
con una paloma blanca en tu hombro
como un disparo de luz
que señalaba el camino
y junto a ti Martí y Camilo.

 

Por Naín del Pozo Llanes

Por Siempre Fidel
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