“Esa cosa” no me coge

–No te hagas el bárbaro y ponte el nasobuco. Acuérdate de la covid.

–Jaja, ¿con quién es eso, conmigo? Ya yo me vacuné, el mío, “esa cosa” no me coge.

Esa fue la parte más alarmante del diálogo de aquellos jóvenes. Y de seguro no son los únicos que piensan que la vacuna –como varita mágica– lo resuelve todo.

La Isla de la Juventud no ha sido el territorio más azotado por la pandemia, incluso en la reciente oleada estuvimos a punto de llegar al mes sin reportar nuevos casos positivos; quizá por ello –mientras los candidatos vacunales se acercan al hombro de miles de pobladores– la percepción del riesgo se aleja de la mente de los ingenuos que ignoran la necesidad de continuar cumpliendo las disposiciones establecidas.

El virus está bajo control, mas no ha desaparecido el peligro; por desgracia, las indisciplinas y negligencias no solo afectan a quienes las cometen. Aquí debemos actuar como los Mosqueteros, todos para uno y uno para todos.

Contamos con un excelente protocolo de actuación en el Municipio, la voluntad política del Gobierno es relevante y el quehacer de los profesionales de la Salud esmerado, pero ante la elevada trasmisión y letalidad del SARS-CoV-2, el reto de salvar vidas y minimizar su impacto en medio del recrudecido bloqueo estadounidense se vuelve cada vez mayor.

Un enemigo letal, complejo, asecha constantemente, por lo cual se insiste en mantener la vigilancia epidemiológica, respetar el uso obligatorio del nasobuco, el lavado frecuente de manos, los pasos podálicos, así como el distanciamiento social. Por ningún motivo debe subestimarse el riesgo, pues en el actuar irresponsable de uno va la vida de los demás.

La percepción de la población incide y determina la propagación de la enfermedad, motivo por el cual el país en general ha desplegado una amplia estrategia de comunicación por todas las vías posibles. Resulta injusto entonces que quienes permanecen ajenos a los pormenores de la pandemia porque minimizan su alcance global o no les ha tocado de cerca, echen por tierra el empeño de la mayoría.

Tan seguras como efectivas son las vacunas contra la covid 19. Buscan generar protección, aportarle a nuestro sistema inmunitario más herramientas para combatir el virus sin que para ello debamos contraer la enfermedad. Sin embargo, en pos de obtener la mayor respuesta inmunológica del organismo, resultan imprescindibles todas las dosis concebidas y una extra de responsabilidad.

Es obvio que los muchachos referidos al inicio de este comentario no tuvieron en cuenta a los niños, las embarazadas o a aquellas personas con enfermedades crónicas descompensadas –hipertensión arterial, diabetes mellitus y cardiopatías– excluidos (por el momento) de la intervención. Bien pudiera tratarse de un amigo, vecino, compañero de trabajo o familiar cercano.

La confianza es traicionera y “esa cosa” está ahí, aguardando el menor descuido para causar grandes estragos.

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