Es mami…

Foto: Internet

¿Cómo te pareces a tu mamá, el mismo cuerpo y todo? Y yo me hincho de orgullo, perfilo el andar y presumo ser mi Mami, ya arrugada, pero con encanto sin igual y a la que no me alcanzará la vida para agradecerle por tanto.
Muchas veces al estar en la posición de hijas la testarudez nos hace pensar que nos la sabemos todas y en ocasiones nos cuesta entenderlas, hasta valorarlas en toda su magnitud, pero luego al traer al mundo a personitas indefensas es cuando sonreímos y decimos: Mami, tenía razón.
Ser madre es lo mejor que me ha pasado en la vida, tengo la experiencia doble y en cada una al tenerlas entre mis brazos sentí que las fuerzas son pocas y los brazos demasiado cortos para tanto amor engrandecido, hasta que una de adapta con el tiempo.
Es como una cadena de temores, ensueños y sobresaltos, es natural que así sea porque el tener el privilegio de traer al mundo criaturas encantadoras no indica que estemos dotadas para poner culeros, sacar gases, bañarlos, amamantarlos y hasta dormir con un ojo abierto y otro cerrado por si se mueve sentirlo y llegar hasta su cuna de un tirón, entre otras labores que la vida nos enseña a aprender y no escatimar escaramuzas para vencer tamaña responsabilidad.
Y lo logra de tan manera que es mami, con papá y otros veces sola, quien batalla a brazo partido para sacar a la familia adelante, redacta a deshora para hacer unos kilitos porque uno de ellos necesita zapatos, sale un miércoles en lo primero que encuentre en la carretera para llevarle merienda al hijo a la secundaria o innova en la cocina para mantener el kiosco por cuenta propia que sostiene el hogar.
Es mami la que siempre aconseja, regaña y luego nos hace una caricia, lee cuentos o narra historias inventadas antes de dormir y como suele repetirlas tantas veces nos la aprendemos de memoria, al punto de llegar a rectificarlas: así no, ahora viene…
Es mami la que siempre está llevándonos por los vericuetos de la vida, la responsable de nuestra realización y felicidad plena. No existe nada en este mundo que supere su amor hacia los hijos, ellas saben que somos su mejor creación.

Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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