Entorno distinto pero con bolsillo solvente

Cuando llegué al comedor del Sistema de Atención a la Familia (Saf) que radica en la cafetería del reparto Ángel Alberto Galañena, en La Fe, era pasada la hora del almuerzo; sin embargo, un joven aguardaba allí con los pozuelos. Esperaba por los alimentos correspondientes a un vecino acogido a esta asistencia.

No tardaron en servirle y antes de retirarse, enterado de los precios para el otro día, hizo el pedido correspondiente.

Allí el ambiente es agradable, las mesas vestidas con manteles alegres y el servicio rápido, eficiente. Los 48 beneficiados que lo comparten –mayormente enfermos o ancianos vulnerables– pagaban, hasta hace muy poco, precios casi simbólicos por sus alimentos.

Ahora, con el Ordenamiento Monetario, la situación ha cambiado. A no pocos de aquellos que durante años lo recibieron subsidiados por el Estado, les parecen excesivos.

No asimilan que se les subió primero el monto de sus chequeras y esto les permite enfrentarse a un entorno distinto, pero con bolsillo solvente. Por ello, su reclamo va en dos sentidos: precios y calidad de los alimentos.

Si usted paga más, espera una mejoría equivalente en el servicio a recibir. Pero en este comedor del Saf los elaboradores –como ocurre en nuestras casas– carecen de suficientes condimentos. Y en no pocas ocasiones, les faltan por completo. ¿Cómo logran una oferta pasable? De la única forma posible: los compran cuando aparecen (hay un fondo asignado) o los traen de sus casas.

En la otra banda, que los comensales discrepen de los precios no extraña, aunque preocupa que más de la mitad esté faltando al comedor. Por ello será necesario explicarles tantas veces como sea preciso por qué hay un cambio de precios y cómo se confortó económicamente a cada uno, en su chequera, para enfrentarlos.

Se impone también, por los organismos competentes, realizar un análisis completo sobre los precios actuales y ajustarlos a un nivel que tenga en cuenta, incluso, la falta de condimentos y calidad de la oferta.

Tan importante como lo anterior resulta visitarlos, conocer sus puntos de vista e insistirles en que no dejen de comprar sus alimentos con tal de guardar dinero, reacción cautelosa muy propia de su edad. Estar alimentado es primordial para conservar buena salud.

Isla de la Juventud Ordenamiento

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *