En la mira… violaciones

De Internet

No pocas han sido las quejas de los pobladores en cuanto a determinados precios generados a partir de la Tarea Ordenamiento, que desde el primero de enero se materializa en el país y, por ende, en este Municipio, donde la mala calidad de productos y deficiencias en el servicio se empeñan en subsistir a pesar de los esfuerzos por enderezar la economía y la eficiencia en cada gestión.

De ahí que por estos días se refuerzan mecanismos estatales e intensifica la labor inspectora en aras de enfrentar las indisciplinas tecnológicas, las adulteraciones de productos, las ilegalidades, las violaciones de precios y otras manifestaciones que atenten contra lo estipulado, el respeto y el buen trato a los consumidores.

Esta semana varios establecimientos del Consejo Popular La Demajagua fueron inspeccionados por integrantes de la Dirección de Supervisión, funcionarios del Gobierno local, la Empresa de Comercio y Gastronomía, Finanzas y Precios, y de la Policía Nacional Revolucionaria.

En varios subgrupos se laboró. A la cafetería Hanoi llegaron para valorar la prestación del servicio, como también el funcionamiento del Sistema de Atención a la Familia, que allí beneficia a más de una veintena de ancianos y otras personas vulnerables.

Disímiles resultaron las violaciones detectadas: gramaje por debajo de lo estipulado, fundamentalmente en la hamburguesa y el arroz, que según la norma establecida para este último producto debían sacar del almacén 2520 gramos y solo procesaron 2160.

Otra de las irregularidades fue la salida de alimentos para siete comensales cuando debió ser para más de 20, reponiéndose de inmediato el alimento faltante al ser detectado; y aplicaron multas al cocinero, el almacenero y la administradora.

Se constató, además, la oferta de huevos cuando no estaban visibles en la pizarra informativa; al propio tiempo comprobaron la higiene del lugar, el gramaje de los productos en correspondencia con el precio en la dulcería panadería de la comunidad, los cuales aunque cumplían con la norma generaban criterios desfavorables por parte de muchos de los pobladores, sobre todo en cuanto al servicio.

El recorrido corroboró cuánto queda por hacer en la calidad de las elaboraciones y del servicio debido a la falta de compromiso de los trabajadores y debilidades de la administración, que  debe ser más exigente en la limpieza de los locales, la higiene y el cumplimiento de las normas técnicas para la cocción de los alimentos.

Este accionar, que integre el monitoreo de los precios, su regulación, el enfrentamiento sistemático a las violaciones y al maltrato al cliente, debe acrecentarse, ser más sistemático porque la cultura del buen servir y de respeto al consumidor no puede continuar como asignatura pendiente, así como tampoco esa impostergable conjugación entre calidad y precio.

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Isla de la Juventud Ordenamiento
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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