En El Banano Alfonso no deja resquicio

Uno de los trabajadores forestales en la Isla de la Juventud
Alfonso muestra al área preparada para la cría de los cerdos de capa oscura. Foto: Yesmani Vega Ávalos

En la finca El Banano enclavada en las cercanías del poblado El Tronco, perteneciente a Alfonso Silva Pérez, productor de café, frutales y cultivos varios, prácticamente no queda un resquicio para sembrar, cada pedacito de tierra disponible es utilizado con el propósito de obtener alimentos.

El café, los frutales y el plátano reinan en sus dos caballerías de extensión y pretende aprovechar las calles de los sembrados de plátano, cítrico y coco para intercalar boniato y yuca. Además, posee semilleros de tomate, ají y está preparando para cultivar frijoles con un amigo en terrenos aledaños a La Demajagua “porque aquí ya no tengo dónde”, expresó.

Asociado a la Unidad Empresarial de Base Forestal, Alfonso precisa que ya ha entregado 11 toneladas de café cereza. “Este año el café no se dio tan malo ni tan bueno –asegura–, pues las tierras de la Isla de la Juventud son muy escasas en nutrientes, pero mi intención es continuar produciendo el grano y llegar a las dos caballerías.

“Tengo casi una hectárea de plátano macho, un cultivo muy exigente que lleva mucha materia orgánica y fertilizante, las abundantes lluvias afectaron en el tema de la materia orgánica, no obstante a partir de ahora viene la seca y comienza a salir. Aquí lo probamos todo y con esta alternativa es como se obtienen los cultivos”.

En la finca resaltan los cocoteros como un elemento distintivo del lugar, de esa fruta cuenta con siete hectáreas sembradas, mientras en producción, afirma, debe haber alrededor de una y otras seis están pariendo. Ya no se observan las montañas de cocos secos debajo de las palmeras, ahora los está destinando a la minindustria de la Granja Urbana donde aprovechan y procesan todo el coco recogido.

Respecto al frijol destaca: “Voy a sembrar 13 hectáreas, espero que con un poco de materia orgánica y el fertilizante nuevo pueda conseguir buenos rendimientos y así entregarlo para garantizar la alimentación del pueblo, la prioridad, producir comida para los pineros.

“Los frutales sembrados aún son jóvenes y su futuro está en hacer una minindustria con el objetivo de procesar la fruta que aquí producimos y cuando esté funcionando lograr abastecer esta zona de La Demajagua, La Victoria y demás asentamientos cercanos e incluso si da para más entonces llevaremos a Nueva Gerona u otro poblado que lo necesite, depende de la adquisición de los materiales para construirla”.

Para abastecer de agua los cultivos, detalló, posee un sistema de riego bajo tierra que hoy emplea en solo una porción teniendo en cuenta que aún requiere adquirir más mangueras para continuar con la instalación. Es inversión costosa en tiempos en los cuales también escasea este recurso.

Sin embargo, Silva Pérez es uno de esos hombres perseverantes que persigue cada propósito sin dejarse vencer por los obstáculos. Con el cacao, por ejemplo, no ha alcanzado los resultados esperados, pero asevera un cambio en la próxima oportunidad.

“Este es un cultivo que necesita mucha sombra cuando es pequeño y yo lo sembré tres veces al revés, ahora ya tengo la sombra y voy a volver a plantarlo”.

Las tres primeras madres, de las cuales dos ya están preñadas, constituyen el despegue. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Afirmó que incursiona en la cría del cerdo de capa oscura como parte del programa de autoabastecimiento territorial. “Es un tipo de animal que no necesita mucho, le hacemos un potrero, lo soltamos ahí y se alimentan de las frutas que caen de los árboles, de hierba y todo lo que encuentren. Tengo un cuartón con tres futuras madres, dos de ellas ya están preñadas”.

Su familia es la base de todo cuanto ha conquistado, así lo pondera: “Siempre trabajo con la familia, pero en ocasiones contrato a siete u ocho muchachos del barrio para recoger el café, para chapear, y de acuerdo a la capacidad de trabajo entonces busco la gente”, concluyó.

Isla de la Juventud
Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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