Eloída con traje de innovadora

ESFIGMO-FOTO-1Una idea que desde hacía tiempo proyectaba en su cabeza fue convertida en realidad, que por su importancia para el Municipio y el país marcaría su vida. Eloída por fin encontró la forma de crear esfigmomanómetros para niños y adultos.

 

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Fotos: Gerardo Mayet Cruz

La madrugada del primero mayo es un momento con una característica peculiar, todos en el país nos preparamos para el desfile por el Día Internacional de los Trabajadores. Sin embargo, en esta ocasión otra fue la razón por la cual Eloída Frómeta Mendoza, técnica en enfermería general del policlínico Leonilda Tamayo Matos, despertó muy motivada justo cuando el reloj marcó las cinco de la mañana.

Una idea que desde hacía tiempo proyectaba en su cabeza fue convertida en realidad, que por su importancia para el Municipio y el país marcaría su vida. Eloída por fin encontró la forma de crear esfigmomanómetros para niños y adultos.

Aunque pertenece al policlínico II labora en el círculo infantil Roberto Rodríguez Llorca y, según refirió, le inquietaba ver cómo se reducía la presencia de estos equipos por su deterioro y la falta de piezas de repuesto en los diferentes locales médicos; confesó ser paciente hipertensa y explicó que en varias oportunidades acudió al consultorio y fue testigo de la ausencia del implemento.

El tensiómetro, como también es conocido, es un instrumento  indispensable para el facultativo por su utilidad al aportar datos imprescindibles en la atención primaria o especializada, es empleado para medir la presión arterial, una de las técnicas más realizadas a lo largo de la vida de las personas, de ahí surge el empeño de Eloída por tratar de crear algo similar para suplir la insuficiencia del esfigmo.

“Después de tanto pensar se me ocurrió utilizar las cámaras de bicicletas y de autos para confeccionar la bolsa de aire que va en el brazalete hinchable, este es un material duradero y más resistente al calor, sin dudas, proporcionará una larga vida útil al implemento.

“Para unir el manómetro con la bolsa empleé mangueras de suero desechado, michelín y una plancha de coger ponches. La tela de los esfigmomanómetros en desuso también es recuperable para hacer el brazalete hinchable.

“Las cámaras de bicicletas son para manufacturar los de niños, mientras las de autos corresponden a los de adultos. Estos materiales son de bajo costo; lo de más valor podría resultar el michelín, sin embargo es rentable porque se gasta solo un centímetro cúbico (cc) por cada esfigmo que se hace”.

Es precisamente este el impacto de la innovación de Eloída, pues el Municipio, para adquirir 1 000 de estos equipos al año, debe desembolsar 6 135 pesos cubanos convertibles (CUC), a un costo de 6,35 por instrumento; con esta iniciativa se ahorrarían 2 017 CUC, teniendo en cuenta que la bolsa, elemento sustituido, tiene un valor de 2,17 la unidad.

Esta inventiva obtuvo Premio Relevante en el fórum municipal de ciencia y técnica de Salud Pública, y aunque desde el siete de marzo su creadora comenzó a empelar el de niños en la institución donde trabaja, y más tarde el de adultos en un consultorio, aún no ha sido generalizado. Les corresponde a los directivos encargados del proceso agilizar las gestiones en aras de aprovechar la oportunidad de reducir costos al país.

“Me siento feliz por haber realizado este tipo de trabajo, sobre todo por el aporte ante la situación económica actual; además, esta es la manera que tengo de aportar mi granito de arena en la atención médica, específicamente a los hipertensos. Nunca me imaginé confeccionado un útil de esta magnitud. Fue difícil, pero al final el resultado redundará en beneficio para la población”.

 

 

 

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