Elecciones en Cuba y el silencio de los enemigos

La noticia de que en nuestro país próximamente se realizaran elecciones, seguirá sin llegarle a muchos en el mundo, al menos por los grandes medios al servicio del mercado del imperio, sobre todo a esos que no quieren saber la verdad, y prefieren obstinadamente el silencio para hacer planes subversivos contra los cubanos, confundir con propuestas de reformas a nuestra Ley electoral, que tiene el limpio aval de cuatro décadas de perfeccionamiento constante, y vendernos modelos que de democráticos no tienen ni un pelo y de anarquía tienen todo, copiando la politiquería que practica Estados Unidos.

Ninguno de esos empeños son desconocidos por nuestro pueblo y menos por los más veteranos, quienes vivieron el triste panorama de cuando fuimos sembrados de partidos políticos hasta 1959 durante campañas electoreras en las cuales decidía el dinero y no los méritos de los candidatos y postulaban los partidos y no el pueblo, entre otras falacias de democracia, hasta que el triunfo de la Revolución acabó con tales prácticas.

¿Acaso no saben que los cubanos conocen el ejercicio del Poder Popular auténtico, nacido en lo más humilde de nuestros barrios, en un sistema en el que quienes deciden son los electores no solo con el voto en las urnas, sino también en las rendiciones de cuenta que al menos dos veces al año debe hacer el delegado en cada circunscripción.

Ese modelo que ellos denominan “antidemocrático” es hoy una esperanza para muchos, porque ofrece garantías reales de participación, desde su inscripción libre y universal, hasta la posibilidad de revocar a los elegidos.

Cuando en el mundo hoy ese es el tema harto recurrente, en que cada vez más se cuestionan las campañas electorales regidas por el dinero, sería interesante saber qué opinan quienes se precian de imparciales y objetivos acerca de lo que ha estado ocurriendo en este archipiélago en estos meses de preparativos electorales,que hace más de 40 años se pusieron en práctica por vez primera en la provincia de Matanzas.

Seguramente, observaran extrañados que carece de discursos ensordecedores, de maquillajes propagandísticos y promesas electorales. Y verán sobre todo comicios transparentes, sin bulla, donde solo importa la altura cívica y la intensión de ayudar a los demás, de representar dignamente al pueblo.

¿Cómo verán el hecho de que en los barrios a la postulación de candidatos a gobiernos municipales están invitados todos los vecinos, y allí son ellos –y no el partido– quienes pueden decidir los posibles representantes ante la máxima instancia gubernamental en su territorio?

¿Se extrañarán al ver que todos tenemos el mismo derecho a elegir y ser elegidos, y que solo aparecen excluidos de esa oportunidad los incapacitados mentales y los sancionados por los tribunales populares de justicia?

Cuando en nuestro país los preparativos mueven a cientos de miles de ciudadanos en todo el territorio nacional, un silencio total impera en la prensa mundial vendida a los intereses del imperio, no hay duda que no quieren revelar la concurrencia que asistirá a las unas, donde los niños una vez más serán los guardianes de estasen espera de acariciar sus 16 años para asumir el derecho a votar.

El 22 de octubre nuevamente Cuba vivirá el “milagro”, y para una parte del orbe no seremos noticias, porque seguirán negados a esa inmensa verdad de una Cuba democrática, con el pueblo decidiendo de forma transparente y optimista el futuro de la Patria, la continuidad de una Revolución que los cubanos defienden hasta en las urnas.

(*) Colaborador

 

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