El silencio de la OEA ante el ataque a embajada de Cuba en Estados Unidos

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La Habana, 8 may (ACN) La Organización de Estados Americanos (OEA) y su secretario general Luis Almagro se mantienen en el más absoluto silencio ante la reciente agresión armada contra la embajada cubana en Washington, el pasado 30 de abril.

Almagro fue de los primeros en pronunciarse contra los atentados en la ciudad española de Barcelona, así como apoyar la declaración del grupo islámico Hezbollah como organización terrorista, sin embargo sigue sin emitir declaración sobre el atentado contra la sede diplomática cubana, ubicada a escasos cuatro kilómetros del edificio de la OEA en la capital estadounidense.

Así lo denunció hoy a través de su perfil oficial en Twitter Eugenio Martínez, director general de América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores, quien reiteró la postura entreguista del político uruguayo hacia la Casa Blanca.

“SG OEA @Almagro_OEA2015 condenó atentados terroristas en Barcelona, Turquía, Orlando, Bogotá; pidió declarar a Hezbollah organización terrorista; condenó supuestas acciones terroristas en #Venezuela y Nicaragua, pero olvidó condenar atentado terrorista ocurrido a 4 kms su oficina”, tuiteó el diplomático.

En la historia más reciente, dicho organismo internacional se hizo eco además, de la campaña de falsas acusaciones promovida por el gobierno de Donald Trump contra la colaboración médica cubana en el exterior y aplaudió la postura entreguista de gobiernos de la derecha latinoamericana como el del brasileño Jair Bolsonaro, quienes calificaron a los galenos cubanos como agentes terroristas al servicio de una dictadura.

La Organización de los Estados Americanos es el organismo regional más antiguo del mundo, cuyo origen se remonta a la Primera Conferencia Internacional Americana, celebrada en Washington, D.C., de octubre de 1889 a abril de 1890, pero fue finalmente fundada el 8 de mayo de 1948 en Bogotá, capital colombiana.

Fue fundada con el objetivo de lograr en sus 35 Estados Miembros, como lo estipula el Artículo 1 de la Carta, “un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia”.

A pesar de su política de unidad regional, la OEA ha constituido un instrumento colonizador dominado por el gobierno norteamericano, lo cual trajo consigo la suspensión y expulsión de algunos de sus miembros opuestos a esta postura, como es el caso de Cuba en 1962.

“Ministerio de colonias de Estados Unidos”, así la llamó entonces el gran intelectual, diplomático y político cubano Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, y cada vez la OEA no deja de darle la razón con su política entreguista y el papel de bufones que desempeñan sus máximos dirigentes al servicio de la Casa Blanca y el Departmento de Estado.

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