El SÍ ya les quita el sueño

No es nuevo el anuncio del gobierno estadounidense afirmando que Cuba es la responsable de “todos los males de la región”. Esta es su principal excusa para arremeter sin frenos contra nuestro país, alegando además la existencia de un régimen dictatorial, como si Batista no hubiese huido hace más de 60 años.

Sin embargo, obstinadamente declara pertinente el bloqueo y las legislaciones que lo convierten en extraterritorial, entre ellas la Helms-Burton. Esta ley, en buen cubano, “le puso la tapa al pomo” porque constituye un recrudecimiento de esa política anticubana.

Debido a los recientes pronunciamientos muchos se preguntarán por estos días ¿por qué decidió Trump rebajar de 6 meses a 45 días la prórroga de la aplicación título III de esta ley? ¿Qué expresa esa norma legal que se le ha hecho tan difícil aplicar?, y que han aplazado desde su promulgación en 1996.

Este proyecto legislativo nombrado hipócritamente “Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana” contempla la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba, dificultando así la inversión extranjera.

El ejecutivo norteamericano realizó esta jugarreta ahora porque, entre otras causas, prevé el rotundo éxito del referendo popular del próximo 24 de febrero, para ratificar la nueva Constitución, que promueve la inyección de capitales para promover el desarrollo y reconoce diversas formas de propiedad y gestión económica.

A lo anterior se suma el favorable ambiente de negocios que se respira en el país, luego de la aprobación de la Ley de la Inversión Extranjera y de la presentación cada año de la cartera de oportunidades para los foráneos. De igual forma reconoce que la continuidad del proceso revolucionario cubano está asegurada, pese a la subversión y el financiamiento de grupúsculos sinsentidos. Otra derrota política que cargará en su injerencista historial.

La aplicación del título III afectaría la colaboración y el comercio con Cuba, pues se generarían amplias demandas de los norteamericanos, dueños de propiedades antes de 1959 y fueron nacionalizadas. Nuestros hoteles, carreteras, recursos naturales, instituciones sanitarias y docentes, etc., hoy en manos de pueblo, pueden sufrir el asedio de quienes aspiran a recuperarlos. Un retroceso inadmisible e imposible para los cubanos.

En términos del derecho internacional las nacionalizaciones pueden acometerse mientras se pague una compensación apropiada, la cual tuvo lugar con los demás gobiernos con propiedades en Cuba, excepto Estados Unidos que su arrogancia no la ha aceptado para seguir utilizándola como punta de lanza. Asimismo la nueva Carta Magna expresa la condena a todo lo que atente contra la soberanía.

Pero volviendo al asunto, el menos inteligente de los gringos puede inferir que si nuestro gobierno debe indemnizar esas antiguas posesiones, también la Casa Blanca está endeudada por una cifra mayor de 134 mil 499 millones 800 mil dólares a precios corrientes por los daños ocasionados por el bloqueo. A buen entendedor…

Cuba siempre ha decepcionado a sus metrópolis. España quería de nosotros una islita apacible, pero encontró una rebelión fruto de la nacionalidad forjada. EEUU deseaba mantener su tutelaje, pero se lo impidió una Revolución en sus narices, de ahí viene la “roña”.

Si ser la fuente de los males de la región significa inspirar a los pueblos, alentar a los oprimidos, solidarizarnos con causas justas…, seguiremos haciéndolo. Más que una voluntad, es nuestra vocación martiana y fidelista de que Patria es Humanidad. Por esto, y muchas otras razones, diremos SÍ y venceremos de nuevo.

2019 Isla de la Juventud Opinion Referendo Reforma Constitucional
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