El Pirata que más navegó

Cuando hablas de la Isla de la Juventud, la gente la reconoce por la playa Bibijagua y sus arenas negras, la cerámica y el museo y Monumento Nacional Presidio Modelo… Si son fanáticos como casi todos los cubanos del deporte pasión, hay un nombre que no dejan de mencionar, Alexánder Ramos Rabell, pelotero consagrado del terruño que llegó a ser uno de los mejores camareros de Cuba y aun así se le hizo difícil vestir el uniforme de las cuatro letras.

Pero esto no lo hizo en lo absoluto declinar, por el contrario, lo dio todo por su equipo, tanto que participó en las contiendas que esta escuadra tuvo entre los años 1987 y 2005, emprendiéndose de modo espléndido como novato del año en su debut en la XXVII Serie Nacional.

Foto: Archivo

Por: Annette Rodríguez Gutiérrez (*)

Con un récord inexpugnable de 1 112 partidos jugados de manera ininterrumpida, Ale o El Niño, sobrenombre este último que recibió al iniciarse en el béisbol a los siete años, por su fenotipo enjuto, usó siempre el número 30 en su chamarreta, y hoy es un hombre grande de estatura, de los necios de Silvio Rodríguez y aunque sus trofeos no estén a la altura de sus estadísticas, su humildad y jovialidad son tan extraordinarias que refiere que es la gente quien lo inspira.

Enfatiza que si en algún momento le hicieran un libro obviamente su foto de portada fuera con el uniforme de los Piratas.

Según tu entrenador José Velázquez, no tenías un físico impresionante, ¿te fue difícil desde este punto de vista tu vida como atleta?

“Era muy delgado, hasta que llegué a la Serie Nacional, pero no, me considero que siempre fui un atleta que me gustó imponerme. Nunca me importó el físico”.

¿Quiénes eran tus ídolos a nivel nacional?

“Antonio Pacheco, ocupaba la posición que yo jugaba, además fue un pelotero digno de admirar, ejemplo que quería seguir para mi carrera”.

Disputaste 18 Series Nacionales, de 1995 al 2005 bateaste más de 100 hit por temporada, ¿crees que la comisión encargada de conformar la selección nacional de la época fue injusta a la hora de excluirte del principal equipo Cuba?

“Sí, en aquellos momentos en las entrevistas lo decía. La parte como pelotero la cumplía, ponía todo en mi rendimiento. Lo otro ya era de los técnicos. El equipo B lo hice más de 15 veces, el A solo en una ocasión, en los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003. Modestamente mis resultados eran para haber integrado el elenco principal en más de una oportunidad”.

¿Qué lanzador te resultaba más difícil?

“El más difícil para mí quizá no lo era para el resto. Fue un buen pícher, Jorge Luis Machado, el dibujante de Guanajay, tiraba muchos lanzamientos split finger”.

¿Con qué torpedero te entendías mejor alrededor de la segunda base?

“Con el Sopa (Juan Carlos Moreno); jugamos más de 12 años, solo de mirarnos sabíamos lo que teníamos que hacer, era un excelente torpedero”.

En la MLB Carl Ripken, en Cuba Alexánder Ramos ostenta récord de juegos consecutivos ¿cuánto hay de sacrifico para lograr esta meta?

“Mucha voluntad. Se dan situaciones normales en la vida que pueden influir y jugar en contra. Recuerdo dos momentos difíciles en los que pensé que se iba a parar el récord, pero pude imponerme. La primera fue en el play off de la Isla contra Industriales en 1998, tuve un choque en primera base con Juan Padilla, me fracturé el dedo medio de la mano de tirar, por la mañana me retiraban el yeso, por la noche jugaba, y cuando se terminaban los partidos me volvían a entablillar el dedo, eso fue durante los cinco juegos.

“La otra situación fue cuando mi madre antes de fallecer estaba ingresada aquí en la Isla en terapia intensiva, yo jugaba en La Habana, ahí las autoridades del territorio me facilitaban venir en el último vuelo después del partido, dormía con ella y regresaba al otro día en el primero, durante una semana”.

Luego del retiro te integraste a la función de preparar a las nuevas generaciones, ¿qué es lo que más te apasiona de esto?

“Cuando uno pasa a la etapa de entrenador es muy diferente, me costó trabajo los primeros años, pues quería salir a jugar todavía, pero es bonito. He trabajado con Michel Enríquez, con quien, además, jugué; con Dainier Gálvez, ahora estoy trabajando con Jhony Hardy y otros de quienes siento un gran orgullo”.

Como coach integraste varias selecciones nacionales, entre ellas la del Premier 12 en el 2015, ¿cómo viviste esa experiencia al lado de un director como Víctor Mesa?

“Los años que estuve como entrenador en el equipo Cuba me tocó junto a Víctor. Un mánager excepcional, aprendí bastante con él, tácticas del juego, observación de las jugadas, decisiones, es un director que exige mucho, pero a la vez enseña”.

¿Consideras que con la consulta popular en el béisbol tendremos mejores ideas de organización definitiva de nuestros clásicos nacionales?

“Sí, es una de las cosas buenas que se han hecho en el país, porque se le dio libertad a todo el que quería opinar, todas las propuestas y sugerencias fueron tomadas para analizarlas y creo que cuando se haga el resumen lograremos mejorar el béisbol cubano”.

(*) Estudiante de Periodismo

Deporte Isla de la Juventud
Colaboradores:

2 Replies to “El Pirata que más navegó

  1. Honrar, Honra! esta es una manera de más de describir las cualidades como jugador y como persona de Alexander Ramos, ejemplo para las generaciones de peloteros cubanos, sobre todo por su consagración y sentido de pertenencia.

    1. Magistral trabajo periodístico de esta joven estudiante de periodismo Annette Rodríguez Gutiérrez, sobre todo hoy en que enfrentamos la Covid-19: eso nos da animo y nos recuerda un pasado lindo en el béisbol pinero.
      Por otra parte, haber conocido personalmente a una persona tan maravillosa como Alexander Ramos, es un verdadero privilegio: fue un pelotero extra-clase: un militar de disciplina, un profesional en su juego técnico-táctico: un humano, un patriota: el hecho de venir en el último vuelo y regresar en el primero cuando su madre estuvo grave, es un ejemplo de buen hijo y hoy como entrenador es reconocido como una personalidad por sus atletas. Felicidades amigo Alex, te queremos siempre y gracias Annette por tu bello regalo que nos sorprendiste.

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