El mundo clama contra el trabajo infantil

trabajo_infantilEste Día Mundial contra el Trabajo Infantil, proclamado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 12 de junio, deviene jornada llamada a intensificar cada año el apoyo a la campaña mundial contra el trabajo infantil, un fenómeno creciente que hoy mata de manera lenta a 215 millones de niños que en el orbe se ven obligados a trabajar como consecuencia de la crisis mundial capitalista, y gravita en la conciencia de la humanidad.

 

Esa triste realidad del capitalismo salvaje y que está muy lejos de la que viven los infantes cubanos, hoy está matando a 215 millones de niños que en el orbe se ven obligados a duras tareas como consecuencia de la crisis capitalista

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Este Día Mundial contra el Trabajo Infantil, proclamado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 12 de junio, deviene jornada llamada a intensificar cada año el apoyo a la campaña mundial contra el trabajo infantil, un fenómeno creciente que hoy mata de manera lenta a 215 millones de niños que en el orbe se ven obligados a trabajar como consecuencia de la crisis mundial capitalista, y gravita en la conciencia de la humanidad.

Esa triste realidad del capitalismo salvaje y que está muy lejos de la que viven los infantes cubanos, en los inicios del siglo XXI, agobia a 130 millones de pequeños que tienen que dedicarse a las duras tareas agrícolas, la minería y la pesca para poder sobrevivir y en muchos casos ayudar a sus empobrecidas familias.

La dramática situación, que se ha tornado particularmente compleja en América Latina y África, se hace mucho más tensa e incierta al no pocos padres lanzar a la calle a sus hijos, en busca del humillante sustento que impida mueran de hambre, pero que lo vincula para siempre a las drogas, la prostitución y otras nefastas secuelas de esa enajenante sociedad.

Los pocos que pudieron llegar a las aulas se ven obligados a abandonarlas y son atrapados por los inseguros tentáculos del mercado subterráneo, mientras que otros tienen que vender sus frágiles fuerzas por bajos salarios y todos sufrir el abandono en los más diversos sentidos de la vida.

Serias afectaciones a la salud y la formación quedan grabadas para siempre en esos pequeños cuerpos, que crecen escuálidos para enfrentarse a un futuro más descarnado.

Por eso este día se convierte en un catalizador urgente encaminado a impulsar el creciente movimiento mundial contra ese humillante trabajo que está poniendo en peligro el futuro.

Una luz en el camino por erradicar esas lacerantes formas de esclavitud se refleja en el ritmo ascendente de las ratificaciones de los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en este sentido, específicamente los números 182, sobre las peores formas, y 138, acerca de la edad mínima, así como en la labor de su Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC).

Mas, poco podrán hacer estos tratados si no se impone una voluntad política consecuente en cada país con la justicia, la prioridad que reclama la niñez, la distribución equitativa y la defensa cotidiana de los más elementales derechos humanos de los pueblos, y se dejan de manipular estos por los grandes medios al servicio del imperio, escondiendo la trágica realidad que sufren la mayor parte de las naciones por las transnacionales de potencias opresoras del presente y el futuro.

 

 

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