El mejor regalo de cumpleaños

Foto: Diego Rodríguez Molina

Onilda Marín Marín y Orlando Raúl Carrazana Reyes no solo celebraron por estos días los 40 años como fundadores de las escuelas internacionalistas y la misma cantidad de años como matrimonio para siempre fundido a ese programa educacional que trascendió las fronteras de esta segunda ínsula cubana y de la nación, sino que recuerdan momentos inolvidables junto a Fidel, el precursor de esa obra.

Entre esos instantes ella nunca podrá dejar de rememorar cuando cumplió sus 29 años, aunque confiesa haber olvidado hasta su onomástico aquel 12 de octubre de 1977 en que esperaban la visita del presidente de Mozambique, Samora Machel, e imaginaban que viniera con él el Jefe de la Revolución para dejar inaugurada la primera escuela, que llevaría el nombre del mandatario africano.

Era como la primera piedra de aquel programa concebido por el líder cubano, que llegó a tener decenas de planteles para educar a más de 50 mil adolescentes y jóvenes del continente negro, de Asia y América Latina.

“No hacía más que pensar que esa sería la primera ocasión que tendría el privilegio de ver de cerca a Fidel”, rememora ella y prosigue: “La noche anterior nos acostamos muy tarde preparándolo todo, poniendo linda la escuela, y nos levantamos muy temprano, siempre pensando que vendría el Comandante, como en efecto ocurrió.

“Todo fue maravillo en aquella jornada, tenerlo cerca y todo el día nos pusimos en función de los visitantes, respondiendo a sus preguntas, al recorrido hecho por aulas, laboratorios, campos deportivos y demás áreas, pero ya después que se marchó y el colectivo volvió a la normalidad, me detengo y mirando desde un balcón del segundo piso los toronjales y los hermosos paisajes de la Isla, quedo meditando en la experiencia única acabada de vivir, lo dicho por Fidel, la confianza que trasmitía a cada paso, su inquietud por saberlo todo, por saber cómo se sentían los muchachos, ayudando a resolver detalles para el buen funcionamiento del plantel…, y de prontome dije: ¡caramba, pero si hoy es mi cumpleaños!.

“Y fue a esa hora al caer la tarde –manifiesta en compañía de su esposo igualmente emocionado por la evocación– que me vine a acordar que ese día era mi aniversario, porque la visita de Fidel acaparó totalmente mi mente, mi pensamiento, el día completo prácticamente, pero realmente no pude tener mejor regalo de cumpleaños que haber compartido esa jornada con , Fidel.

“Ha sido el mejor regalo que he tenido en mi vida”, expresa esta profesora de Español, que además de impartir clases a los mozambicanos también enseñó a angolanos, caboverdianos, muchachos procedentes de Zimbabwe y namibios, muchos sobrevivientes de la masacre de Cassinga, perpetrada el 4 de mayo de 1978 por tropas helitransportadas de los racistas sudafricanos al sur de Angola, que luegorescataron soldados internacionalistas cubanos que estaban cerca del lugar.

“Esa experiencia –afirma sobrecogida– fue una extraordinariaobra solidaria que, por iniciativa del Comandante con su profunda visión humanista, hizo posible Cuba y en especial la Isla de la Juventud, en favor de pueblos hermanos, donde hoy están los profesionales en distintas ramas aquí formados como un aporte que ellos valoran con admiración y cariño hacia nuestra Patria a pesar del paso de los años”.

Luego vendrían otros recorridos con el Guerrillero del Tiempo, que ellos no solo conservan en fotos y recuerdos inolvidables de cada ocasión, sino que, como ella misma afirma en nombre también del esposo, quien fue director de varios centros educacionales, “nos sentimos tan privilegiados de haber estado tantas veces al lado de ese hombre inmenso durante sus constantes visitas a las escuelas y recibir sus enseñanzas, que sentimos que él sigue junto a nosotros como un educador más que nunca deja de formar a los hombres y mujeres de un mundo mejor.

“Es otro de los regalos que podemos compartir, que la vida, la Revolución y Fidel nos ha dado a los dos y llevamos con mucho orgullo cada día”.

Fidel en el Corazón de los Pineros Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *