El más exitoso de nuestros experimentos

Ni el Heberprot-P, ni las vacunas contra el cáncer, ni muchos otros logros, resultado del empeño de nuestros mejores científicos pueden aquilatarse con el logro obtenido por la más grande de las ciencias en nuestro país.

El pasado 2018 la “ciencia popular” acertó en el afianzamiento de un proceder, nada novedoso, pero sí calumniado por el enemigo y cuestionado por los que nos malquieren. Se produjo, como todo un proceso de alto rigor, la continuidad por las nuevas generaciones de cubanos a la obra iniciada hace 60 años.

¿No es acaso este un triunfo aplaudible? Los hijos de la Revolución ya están en los principales cargos de la nación, comenzando por la elección del nuevo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros hasta la promoción de dirigentes provinciales y municipales que crecieron en el Socialismo.

Mucho se ha hablado en el orbe sobre el tema, los medios de comunicación neoliberales aseguran que hay un telón de trasfondo y que el nombramiento Miguel Díaz-Canel es tan solo una farsa.

Desmiente estos insultos, la práctica cotidiana del estadista cubano cuando se reúne con el pueblo, escucha sus opiniones y necesidades, le exige al Consejo de Ministros que actúen en consonancia con los planteamientos de la población y hasta ha desarrollo una vía de comunicación vía Twitter como otros mandatarios, por lo que me atrevería a calificarlo en el argot informático como un “dirigente 2.0”, fruto de la formación fidelista de la juventud.

Las recientes palabras del General de Ejército Raúl Castro Ruz en el acto por el 60 aniversario del triunfo de la Revolución elogian su estilo de trabajo y aseguran que “la dirección del Partido Comunista de Cuba respalda decididamente los pronunciamientos y las acciones acometidas por el compañero Díaz-Canel”.

Para nada se equivocó Fidel cuando aseguró que no quería una juventud que mecánicamente repitiera consigas, se requirió y se requiere de una juventud que aprenda a ser revolucionaria por sí misma, forjándose en el sacrificio cotidiano y el estudio permanente.

Fue el Comandante en Jefe quien advirtió que “creer en los jóvenes determina una conducta, y la conducta de nosotros, dirigentes revolucionarios, no sería la misma; si no tuviésemos fe en los jóvenes”.

Ejemplos sobran en la historia de Cuba de quienes ofrendaron sus vidas para alcanzar la verdadera independencia. Con un legado así no podemos fallar.

Este fenómeno social y político denominado continuidad ha marcado pautas en los ideales de los más bisoños, quienes se saben herederos de una obra perfectible con el esfuerzo de todos los que gozamos de sus privilegios.

La fórmula detrás de éxito del pasado 2018, cuya patente intentamos repartir entre las naciones hermanas y gobiernos progresistas, es la unidad dentro de la diversidad de criterios, aspiraciones, sentimientos.

Sigamos demostrándole al mundo la valía de los cubanos y acompañemos a nuestro Presidente, quien asumió la responsabilidad “con la convicción de que todos los revolucionarios seremos fieles al ejemplar legado de Fidel y Raúl”

Opinion
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