El joven que se apuntó a la lista de Fidel

Foto: Marianela Bretau Cabrera

Leandro Manuel Cancio Lamela es uno de los 20 combatientes de Playa Girón que aún viven en la Isla. Sus ojos delatan orgullo mientras relata lo acontecido en 1961: la lucha contra bandidos en el Escambray, luego Playa Girón, después el estudio militar y su llegada a territorio pinero.

A sus 77 años mantiene un espíritu jovial, bromea y sonríe, apenas noto las limitaciones de su brazo y pierna izquierda a causa de un derrame cerebral. Sentado justo al lado de un mueble pequeño que resguarda sus trofeos militares, expone el significado de cada uno.

Estuve 30 años en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, por eso las muchas condecoraciones, excepto los dos años de misión en Nicaragua.

Llegué a la Isla en 1961, hace unos cuantos días –sonríe-. Vine porque pasé un curso de técnica militar y me destinaron para acá, como tanquista, esa fue mi primera actividad en las FAR.

Mire, ¿vs aquí? Una boina verde olivo que está conmigo desde el primero de enero de 1961. Antes, todos teníamos una boina negra, y en el desfile cívico-militar en La Habana nos la cambiaron. Esta estuvo conmigo en el Escambray, Girón y otros momentos.

Puede ver también el collar con los ojos de buey, del tiempo en el Escambray… ese me daba ocho vueltas en el cuello…

Foto: Marianela Bretau Cabrera

Mientras busca otras medallas pregunto: la de Playa Girón, ¿algún recuerdo?

Mire, esa tela de paracaídas es de allí –señala el paño verde camuflado sobre la mesita– y este cordel también. Esta tela no se rompe. Este paracaídas norteamericano cayó en unas matas de mango que había en San Blas y traían cajas de granadas, todas se rompieron y el reguero de granadas era mucho…  ¿usted sabe lo que es sacar debajo de esas cajas el paracaídas, donde podía haber una que tuviera roto el seguro y explotara?…

Yo pertenecía al Batallón 114 de la Milicia Nacional Revolucionaria –lee uno de los distintivos del muestrario–, tenía 17 años cuando combatí en Playa Girón, pero había más jóvenes que yo… nos reunieron, cogimos el armamento y empezaron a llegar los camiones… y fuimos desde Santiago de Las Vegas (donde vivía) hasta allá sin parar, de espalda uno con otro.

Me dieron un fall, un fusil que venía en el barco La Coubre que volaron en La Habana, era más grande que nosotros, imagínese, 120 cartuchos, más el fusil… En 1960 el batallón 113 y 114 pasamos la escuela de milicias y nos enseñaron a utilizar el arma.

Llegamos en la noche del 17 de abril, cerca de San Blas, incluso hasta el 18 en la mañana estuvo tomado por el enemigo. Los tanques entraron y luego nosotros. Estando encima de los carros se formó un tiroteo del monte hacia donde estábamos nosotros, rápido para el suelo y nos pusimos en una línea que se formó arriba del terraplén, estábamos listos para el combate y a disparar.

Como a las cinco y pico llegó Fidel y dio la orden de hacer un cerco del batallón nuestro y el 113, desde San Blas a Bahía de Cochinos, tres milicianos aquí, tres allí y así hasta llegar a la Bahía. Después aparecieron ametralladoras y entonces hubo que moverse del lugar para cada dos grupitos de milicianos con una ametralladora 30.

Por la noche hubo un tiroteo terrible…, pero no pudieron romper el cerco y al otro día, el 19, se entregó una cantidad tremenda de mercenarios, querían incorporarse con los paracaídas, unir el desembarco naval con el aéreo ¡pero, qué va, no pudieron!

La llegada de la esposa de un nieto con su bisnieta en ese momento lo pone muy contento. La ocasión propició el tema y me habla de sus hijos, los nietos, bisnietos, de la inclinación de la mayoría de su descendencia hacia profesiones de la Salud… y Julia, su esposa, me enseña en su celular fotografías de la familia, del ultrasonido de los nietos en camino, los dibujos de una nieta y muestra orgullosa los rostros de las personas que más aman.

Después volvemos a la conversación de la hazaña de Girón:

Realmente la victoria pudo ser por la organización de los batallones de milicias. El 19 se dio la voz de la victoria, entonces el 20 comenzamos a salir los batallones. Nos fuimos en los mismos camiones en los cuales llegamos…

¿Qué significó para usted esa victoria de Playa Girón?

Significó, como para todos los jóvenes de ese momento, algo importante, imagínate, eso fue muy grande, recuerdo que había una cancioncita que decía: ‘Si Fidel es socialista, que me pongan en la lista que estoy de acuerdo con él’. Pues así fue.   

En el mismo ’61 hay un llamado de la Revolución a la juventud para el estudio de la técnica militar: tanque, artillería…que estaba entrando de los países del campo socialista. Entramos en la escuela de Managua el 24 de mayo de 1961 y salimos el 16 de diciembre de 1961, ya culminado el estudio, nos montaron en unos camiones y nos llevaron hacia Batabanó, de ahí para el barco.

Cuando llegamos, en el muelle nos estaba esperando el jefe de la región que era Wílliam Gálvez, nos subimos a un camión y en el camino solo veíamos pinos a la derecha y a la izquierda…

Después recibió numerosas condecoraciones por su labor en la retaguardia, como Jefe de Víveres de la región, subdirector de la escuela militar de nicaragüenses aquí, como asesor en Nicaragua; de dicha misión conserva los documentos legales de conducción, de entrada a las unidades militares de ese país, así como para portar armas cortas y la chapilla identificativa.

Tres servicios distinguidos de las Far, de Zona Defensa, el 30 Aniversario de lucha contra bandidos, el 20 de Playa Girón, la medalla 28 de Septiembre, los grados militares hasta el último alcanzado como Mayor, son algunos de los trofeos guardados por Cancio, el joven que se apuntó a la lista de Fidel hace 60 años.

 

Playa Girón
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