El Intendente no es un cargo más

Foto: Portal del Ciudadano

En importante proceso concluyó el fin de semana pasado en el territorio, que al mismo tiempo emprendió una decisiva etapa en la gestión del Gobierno.

El joven Adiel Morera Macías, quien se desempeñaba como vicepresidente del Órgano para la Administración a este nivel, asume sus funciones al frente del Consejo de la Administración Municipal, como Intendente, designado por el máximo órgano de Gobierno este 25 de enero, en cumplimiento de lo establecido en la Ley 132 de organización y funcionamiento de las asambleas municipales y los consejos populares.

Irrumpe así en la vida nacional esa autoridad administrativa bajo la tutela de la   Constitución del 2019, en un hecho de gran trascendencia en la institucionalidad e importante avance en el perfeccionamiento del Poder Popular, en el que se refuerza el papel de la Asamblea Municipal y el de las administraciones a este nivel.

Ese propio texto legislativo describe al Intendente como activa figura dentro del ámbito territorial y en el cual mucho puede hacer en favor de la autonomía municipal,   concepto recogido en la Carta Magna e imprescindible para el logro de los objetivos a corto, mediano y largo plazos.

Y puede trabajar en tal empeño favorecido por una estructura adecuada, centrada en la gestión administrativa local y con una conducción más horizontal de los procesos, que deja atrás el excesivo verticalismo de antaño.

De hecho, no es un cargo más o un simple cambio de denominación, sino de un nuevo actor cuyo papel es determinante para la dirección, el control y el avance de las actividades de carácter ejecutivo administrativo de la localidad.

Tampoco fue mero formalismo la firma del Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano, por eso tras asumir el cargo el Intendente pinero destacó su compromiso de hacer valer la Ley y trabajar en conjunto con el resto de los coordinadores de programas y demás miembros del órgano en función de cumplir los acuerdos de la Asamblea Municipal del Poder Popular a la cual se subordina y aportar al desarrollo económico y bienestar del pueblo.

Inmensa es la responsabilidad contraída en momentos históricos para Cuba, ante el descomunal acoso imperial que nos obliga a enfrentar los crecientes desafíos con mayor creatividad, estimular la iniciativa popular, preservar la unidad y actuar con la sensibilidad que requieren los problemas del pueblo, como la mejor forma de defender siempre la democracia socialista.

Hoy la prioridad indiscutible que exige la batalla económica pasa no solo por estos cambios y autoridades, sino también por la gestión autónoma del Municipio enfocada al impulso, sostenimiento e integración de los proyectos de desarrollo local, la necesidad de buscar soluciones endógenas a las dificultades, de explotar las reservas y potencialidades existentes aquí, lo que equivale a dirigir y prever, más que dedicarse a cumplir tareas, como ha llamado el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

El Intendente presidirá el Consejo de la Administración Municipal, encargada, como define el Artículo 201 de la Carta Magna, de “satisfacer, entre otras, las necesidades de la economía, de salud, asistenciales, educacionales, culturales, deportivas y recreativas de la colectividad del territorio a que se extiende su jurisdicción, así como ejecutar las tareas relativas a la prevención y atención social”.

La nueva Constitución de la República, respaldada en referendo popular hace un año y proclamada el diez de abril de 2019, trazó los rumbos y demás cambios trascendentales que hoy concretamos a la par de un intenso ejercicio legislativo, otra de las prioridades junto al refor­zamiento del frente ideológico como parte de nuestra defensa.

Lo acontecido aquí y en cada provincia prosigue las transformaciones emprendidas el pasado año y es apenas uno de esos pasos hacia mejor porvenir en que cada municipio y sus estructuras gubernamentales se erigen ahora como el escenario principal de la vida integral de la nación.

Isla de la Juventud Opinion
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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