El héroe de mi padre

Foto: Geraldo Mayet Cruz

A ti, que me amaste desde el primer momento de mi existencia, me cambiaste los pañales, te desvelaste noches enteras junto a mamá, preparaste mi leche sin tener la mínima noción de cómo hacerlo, sufriste cada vez que estuve enferma, jugaste conmigo, me consolaste siempre al llorar por un golpe, una caída… no bastan las palabras para felicitarte con justeza.

Tampoco alcanzan los besos para agasajarte por estar siempre a mi lado, aunque no vivas junto a mí, acompañar mis pasos, los estudios, las alegrías y angustias, dedicarme tiempo y confiar a pesar de mis berrinches, regañar y exigir disciplina para hacerme mejor persona, educar con el ejemplo y demostrarme la inmensidad de lo humano más allá de la sagrada familia y el hogar.

Gratitud infinita a ustedes, los héroes que tuvieron también que cuidar semanas enteras a los hijos de otros, pasar, incluso, meses sin ver ni besar a los suyos porque debían enfrentar un virus mortal, estando en la primera línea de combate como trabajadores de la Salud, dirigentes de un pueblo que los necesita, voluntarios en las obras más humanas jamás vistas, como la de poner la vida en constante riesgo por el bienestar social aun sabiendo que en casa les esperan criaturas hermosas que les dicen: ‟Papá”.

En este junio, a más tres meses del primer caso de la COVID-19 en Cuba y en plena entrada a la primera fase de recuperación, felicitamos doblemente a esos padres que sin dejar de serlo estuvieron al pie del cañón junto a los demás, trabajando a diario en la detección, control y atención de la salud del territorio con el logro de no reportar positivos por más de 45 días. A todos los que honran la virtud paterna les deseamos un feliz domingo y que el héroe habite siempre en su alma.

Isla de la Juventud Opinion
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