El eterno andariego, a buen resguardo

Foto: Héctor García *

Cada ciudad o poblado tiene sus tipos pintorescos. Algunos como el Caballero de París, en La Habana, merecen quedar guardados para el recuerdo, perpetuados en una imagen de bronce.

La Cuna del Sucu Suco, que en breve arribará a su aniversario 160, tiene también el suyo: Pipe La Fe (Jesús Ramírez Evans). Enjuto y crecido hasta la desmesura, es muy raro verlo sentado. Y cuando lo hace –cerca de sus comidas–, se le ve abstraído, como inmerso en el más complejo pensamiento.

Su debilidad es el moverse, ir de aquí para allá y de allá para acá, no importa cuántas veces en el mismo día. Y mejor aún si montado en una guagua cualquiera (rumbo a Nueva Gerona o La Fe, nunca hacia otra ruta), adueñado de una ventanilla y viendo cómo desfila el paisaje mientras el viento se enreda en sus duras crenchas quijotescas.

Pipe La Fe es todo un personaje, conocido de medio mundo en esta Isla. A veces hemos compartido un par de pizzas o unas croquetas, un vaso de refresco…otros platos seguidos de espaguetis, porque es un gran comedor de espaguetis. Y los pagó con dinero propio. ¿De dónde lo saca? No sé. Pero se lo dan porque Pipe La Fe jamás pide nada ni coge algo ajeno, o da las gracias.

Nunca he visto a nadie atormentándolo con burlas, como ocurre desgraciadamente a veces y sacan de sus casillas al perturbado.

Quizá por todo esto y más en estos días de COVID, extrañamos a nuestro Pipe en La Fe. El eterno andariego de 46 años no está en sus calles, ni desanda. Y nos hace falta verlo. Es parte del entorno.

Foto: Héctor García *

Pipe, a quien nadie lograría amarrar un nasobuco, está ahora –como los demás en su caso– aislado, cuidado, protegido, alimentado, en la Clínica del Ambulante, en Nueva Gerona, luego de haber recibido a finales de mayo el alta médica en el hospital general docente Héroes del Baire, donde fue atendido por neumonía y sintomatología respiratoria variada, según diagnosticara este último centro.

Suerte la suya y la nuestra, tenerlo todo. Vivir en la Cuba de ahora donde ninguno queda desprotegido.

Suerte no. Mucha sangre se llevó el río… para que nadie quede en la calle, abandonado, expuesto a riesgos y a cualquier contagio.

(*) Colaborador

Isla de la Juventud Salud

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