El daño de la estupidez

Tomado de Internet

La estupidez, vocablo que la Real Academia de la Lengua Española define como “torpeza notable en comprender las cosas”, es la cualidad propia del estúpido, individuo que la misma institución califica en su primera acepción “como la persona falta de inteligencia”.

Pero no solo es ausencia de elemental raciocinio, sino de sentido común, que le impide comprender las consecuencias de la situación actual, integrarse a las exigencias de la sociedad y actuar en correspondencia con la parte del deber que se reclama de cada uno de sus integrantes.

El mundo vive momentos difíciles originados por una pandemia que ya cobra más de cinco millones de contagiados y supera los 350 000 muertos.

Nuestro país no escapa de esta situación a pesar de los grandes esfuerzos que realizan el Gobierno y el Ministerio de Salud Pública junto a diversas instituciones y organizaciones en una acción cooperada que, si bien en sentido general cuenta con el apoyo de la población en el cumplimiento de las medidas de protección, el alcance y efectividad de estas aún se ve limitado por la falta de percepción del riesgo e indisciplinas de no pocos, principalmente de esos ignorantes e irresponsables a que nos referíamos al inicio de estas líneas.

En medio del complejo escenario sanitario, en varias sesiones del Consejo de Defensa Municipal las autoridades locales han señalado con preocupación la cantidad de personas que no respetan los protocolos de actuación para hacer frente a la COVID-19, y salen a las calles a realizar actividades no esenciales, y para colmo sin acatar el distanciamiento social ni el uso correcto del nasobuco, imprescindibles para evitar el contagio.

Las indisciplinas sociales presentes en los barrios son un mal que socava de manera silenciosa, pero insistente, la lucha que se está librando en favor de la vida.

Tal problemática se torna más alarmante al constatar el actuar impune de los autores de esas conductas en las comunidades.

El combate ya no es solo contra el COVID-19, es también contra esos necios e insensibles que no se percatan que ellos igual pueden ser víctimas de esta pandemia y de forma egoísta desarrollan actitudes que ponen en peligro la vida de su familia, la de los demás y hasta caen en delitos y otros comportamientos inadmisibles.

Esta es una batalla en la que todos tenemos implicación, y en la medida en que seamos capaces de exigir e interiorizar que nadie tiene facultad para poner en riesgo la salud de la población, estaremos contribuyendo a transformar la presencia de estas indisciplinas.

Nos corresponde actuar con mayor rigor ante estos personajes despreciables que violan las medidas implementadas en bien de la colectividad, pero que no siempre son enfrentados con la energía requerida en el barrio o la cola.

Es digna de admirar la respuesta de las fuerzas del orden interior, los inspectores y demás representantes de las instituciones veladoras de la tranquilidad ciudadana y la legalidad, mas poco se logra si en escenarios como la cuadra o el colectivo laboral no rechazamos las negativas conductas con la fuerza que reclaman estos tiempos en que peligran la salud y la vida del pueblo.

(*) Colaborador

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One Reply to “El daño de la estupidez

  1. Es digno de admirar la respuesta de las fuerzas del orden interior, los inspectores y demás representantes de las instituciones pero a pesar de eso seguimos con mucha indisciplina, he visto niños y ancianos en la calle tenemos que cuidar a nuestras familia, amigos para poder vencer esta epidemia que nos ataca. cuidémonos para así volver a estar juntos otra ves.

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