El cura guerrillero

El padre Sardiñas, Celia Sánchez, Enrique Ermus y campesinos de la zona en la Sierra MaestraHace hoy 55 años que partió de la Iglesia Católica de la capital pinera, donde se desempeñaba como sacerdote, su cura Guillermo Sardiñas Menéndez para incorporarse al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra.

 

Comandante Padre Sardiñas, Capellan del Ejercito Rebelde en la Sierra Maestra

Hace hoy 55 años que partió de la Iglesia Católica de la capital pinera, donde se desempeñaba como sacerdote, su cura Guillermo Sardiñas Menéndez para incorporarse al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra.

Toma esa decisión en momentos en que el movimiento guerrillero comandado por Fidel enfrentaba las mayores adversidades y el desesperado acoso de la soldadesca de la dictadura de Batista, con el apoyo logístico, de armas y asesores del gobierno de Estados Unidos.

Llevaba ya tres años en la Iglesia Nuestra Señora de los Dolores y San Nicolás de Bari, de Nueva Gerona, desde donde se vincula al Movimiento 26 de Julio, del cual era coordinadora aquí Magaly Montané Oropesa, y cumple diversas misiones de esa organización clandestina, entre las que estuvo la de marchar a la lejana zona oriental, en los momentos en que más necesitaban los rebeldes de sus servicios.

Al incorporarse a la Columna Número Uno del Comandante en Jefe Fidel prosigue allí sus oficios espirituales.

Fue el primero y único sacerdote en vestir la sotana verde olivo y ostentar el grado de Comandante del Ejército Rebelde, con lo cual el cura párroco Guillermo Sardiñas se convierte en precursor del movimiento que uniría a muchos líderes cristianos con las luchas emancipadoras en el continente y años después se conocería con el nombre de Teología de la Liberación.

En las montañas soportó con estoicismo los rigores de la vida en campaña, las largas caminatas a pesar de su frágil salud, compartió las constantes marchas y contramarchas de la guerra de guerrillas, impartió clases a los hijos de los guajiros y hasta en los sitios más intrincados del monte ofreció misas, bautizó a niños y dio consuelo espiritual a los necesitados, incluso del enemigo, siguiendo la ética de los revolucionarios cubanos.

Así siguió tejiendo nuevas leyendas el cura de la sotana verde olivo, cuyo símbolo nació precisamente cuando partió de territorio pinero a la arriesgada misión, de la que regresó con el grado de Comandante propuesto por Camilo Cienfuegos, para continuar sus oficios religiosos en la Iglesia habanera de Cristo Rey, junto a otras tareas de la Revolución, hasta su último aliento de vida el 21 de diciembre de 1964.

 

 

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