El amor en los tiempos de urbanización

Foto: Gerardo Mayet Cruz

El título escogido para este trabajo parafrasea el de una novela inolvidable de Gabriel García Márquez, me refiero a El amor en el los tiempos del cólera. En dicha leyenda los personajes protagónicos sienten que los menesteres que los ocupan lo realizan de manera mecánica hasta que llega el amor y pone luz a la obra de los dos.

La historia que quiero contar a través de mi entrevistada, Anyelín Hernández Ramos, una joven de 16 años, estudiante del técnico medio en Planificación Física –que es novedad en los últimos años– tiene el mismo matiz en cuanto al cambio de actitud ante la realidad, pero no ocurre en el Macondo imaginario de García Márquez, sino en Nueva Gerona, por la que deambulamos a diario con nuestros sueños y proyectos.

¿Según me cuentas, tenías un buen promedio para optar por otra carrera, por qué Planificación Física?

“Sí, yo tenía un buen promedio, más de 89 puntos, podía haber escogido otra especialidad, pero opté por está sin saber lo que era, no conocía nada, preguntaba y no nos decían nada al respecto.

“No me quedé sin carrera, cuando inicié el primer año de Planificación Física no me gustaba, me resultaba raro y desconocido el tema, pero a medida que comencé a estudiar, las asignaturas de Dibujo Técnico, Informática, Cartografía, conocer a mis profesores, nuevos compañeros de aula y la importancia de esta disciplina para el ordenamiento urbano, entonces despertó el amor y la pasión por la Planificación Física”.

Esta joven más allá de sus 16 años, explora hoy nuevas aristas…

“Todos los días me levanto temprano y con deseos de llegar al aula, contenta de saber qué cosa nueva aprenderé, eso sí, estudio mucho y amo para lo que me preparo, creo que no me equivoqué con mi selección.

“Ahora me encuentro estudiando el tercer año, debo de continuar superándome. En mi futuro me veo como una buena profesional, ayudando y aportando mis conocimientos al servicio de los demás y a que mi ciudad esté mejor ordenada y a que sus pobladores tengan una mayor cultura urbana y constructiva”.

¿Sueños?

“Mi gran anhelo es llegar a ser una arquitecta, con la ayuda y los sabios consejos de mi madre Yulieta Ramos Columbié, que me apoya y guía en mis decisiones. Amo la arquitectura al igual que la Planificación en este entorno, eso sí, ahora seguir estudiando”, concluye su reflexión en los locales donde se prepara en calle 41, entre 32 y 30, en la capital pinera, en los altos de la propia Dirección de Planificación Física, que también es unidad docente.

Está es una nueva modalidad que engrosará el ejército de técnicos encargados de apoyar la importante labor de poner orden y disciplina en el reordenamiento territorial y urbanístico del Municipio, una de las exigencias de la actualización del modelo económico y social cubano.

El propósito es formar un técnico de nivel medio superior con un amplio perfil laboral, capaz de desarrollarse en correspondencia con los constantes cambios producidos en la esfera del ordenamiento territorial, lo cual incluye la aplicación de los necesarios instrumentos vinculados al planeamiento, la gestión y el control en cada territorio.

Isla de la Juventud
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