Educar para pensar y sentir como país

Cada inicio de curso escolar se convierte en una hermosa fiesta del conocimiento, es un derecho conquistado por los cubanos como cumplimiento del Programa del Moncada desde el comienzo de la Revolución y que pese a los innumerables problemas económicos que ha confrontado y mantiene el país, motivado por el recrudecimiento del bloqueo genocida por casi 60 años, no ha existido un momento en el que no se haya cumplido con esta conquista del socialismo cubano, a la que se ha dedicado el 23 por ciento del presupuesto del Estado.

De hecho estamos pensando como país, sin sentimientos localistas ni individualistas, porque el curso escolar incluye a todos, es el proceso humanista, de crecimiento personal y espiritual más prolongado e integral que se despliega en pos del desarrollo local y nacional, con una proyección ennoblecedora, altiva, consciente, que incluye a tres pilares básicos: La familia, la escuela y la comunidad; es como una rueda dentada en la que si uno falla, no funciona el resto.

Mucho ha encargado el presidente cubano Miguel Díaz-Canel a todos los componentes de este proceso a entregar el corazón, sus fuerzas, inteligencia y sueños, a instruir y educar a las nuevas generaciones en los más altos valores de amor y progreso, enarbolando como  paradigma el principio de la unidad entre los seres humanos para alcanzar juntos los objetivos trazados. Los programas del Tercer Perfeccionamiento Educacional están diseñados para ello, los cuales ubican al maestro en el centro del proceso que tendrá como fortaleza la cultura en el nuevo ordenamiento jurídico del país.

Según expresó a Granma el Dr. Eugenio González Pérez, viceministro de Educación: “La Ley Electoral, la Ley de Símbolos y la propia Constitución de la República devienen valiosos instrumentos de trabajo en las dimensiones curricular y extracurricular. En la Educación cívica y la formación ciudadana abordarán los contenidos de estos tres materiales. En la Secundaria básica, en los tres grados, se le dará seguimiento a la Constitución de la República en cada uno de sus capítulos…”

En la reunión nacional de cumplimiento de los objetivos del Ministerio de Educación,  el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel prescribió a la Educación como una de las prioridades porque sin ella “no hay revolución posible”, como había alertado Fidel. De ahí que su aseguramiento y calidad deviene en objetivo estratégico de la nación para mantener viva a la Revolución en medio de los ataques cada vez más feroces y perversos del imperialismo contra nuestro país, por lo que insistió en que “la defensa y la batalla económica son las dos prioridades fundamentales, en las que la educación desempeña un papel esencial”, en particular en la enseñanza de la historia entre los niños y jóvenes.

Para que la educación ayude a pensar como país con mayor intensidad, es imprescindible fortalecer los principios revolucionarios, el reconocimiento de la historia y los valores aportados por las generaciones anteriores así como fomentar el patrimonio histórico de la nación. Ante el incremento de la hostilidad y guerra mediática con un discurso demagógico, humillante, injerencista y agresivo, arreciado por el imperialismo contra Cuba, el Presidente dijo que “el momento exige mayor firmeza y seguridad, enfrentando las adversidades con optimismo y con la seguridad de que le asestaremos una nueva derrota al imperialismo”.

Con una gran voluntad y entrega nacional y local, en el Municipio Especial abrirán sus puertas este curso 80 instituciones educacionales en todas las categorías y niveles, con una matrícula superior a los 14 mil estudiantes y la cobertura docente al 84.1 por ciento equivalente a un déficit de 273 maestros y profesores de los 1 352 necesarios, y esas capacidades serán cubiertas por la práctica docente de cuarto y quinto años de la Universidad de Ciencias Pedagógicas, profesionales contratados y estudiantes pertenecientes al Programa “Educando con amor”, ampliado en esta ocasión a la facultad de Ciencias Médicas. También se precisó que hay 50 renuncias a bajas solicitadas, otros seis profesores que decidieron aplazar la jubilación y 55 solicitudes de reincorporación de docentes al sector, lo cual contribuye mejorar la cobertura docente y a la calidad de los colectivos profesorales.

A pesar de las dificultades ya conocidas con la llegada tardía de los uniformes escolares, se diseñó un proceso de venta que aseguró la posibilidad de que todos los estudiantes lo tuvieran para el comienzo de esta festividad del saber este lunes 2 de septiembre.

Esos esfuerzos darán sus frutos si en realidad el maestro ocupa el papel más importante y los directivos aseguran procesos bien organizados y viables, con el debate e intercambio sistemático de temas acuciantes de la sociedad y la forma en que debe ser llevados a los estudiantes, con la participación activa de los trabajadores docentes y no docentes, que tengan en cuenta las preocupaciones y problemáticas planteadas por los estudiantes, padres e instituciones de la comunidad, además de evaluar la forma de vincular  la escuela a las tareas de la comunidad, los centros productivos y de servicios.

Se debe conseguir que la escuela se convierta en el centro cultural y de gestión del conocimiento de la comunidad, y que ella aplique de forma consecuente y productiva los adelantos de la ciencia y la técnica que están a su disposición. Solo así, la rueda dentada de la educación, con pilares como la familia, la escuela y la comunidad, cumplirán con el reclamo de estos tiempos de apostar por la eficiencia y la cultura del detalle como prácticas de la vida, de modo que favorezcan despojarnos de la inercia, la indolencia, el burocratismo y las trabas, las chapucerías y la falta de sensibilidad e inquietud  revolucionarias, para pensar y sentir como país.

Por Sergio I. Rivero Carrasco

Educación
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