Educar desde la familia

“Para qué tanta reunión si siempre hablan de lo mismo”, escuché a una madre decir acerca de la cita que con frecuencia convocan las instituciones educativas cubanas, ya sean escuelas de distintas enseñanzas o los círculos infantiles, para orientar y guiar a la familia en el proceso educativo de los niños y adolescentes.

Usted debe coincidir conmigo o no, en que ese espacio vital entre padres y educadores, pocas veces son aprovechados de manera útil pero es importantísimo como una de las vías de consolidación del trabajo conjunto entre la familia y el centro docente a favor de la educación integral del infante.

Sepa que varias investigaciones científicas destacan que la participación de los progenitores en la vida docente de sus hijos repercute en una mayor autoestima y mejor rendimiento escolar de los mismos, sintiéndose seguros y protegidos y a la vez con deseos de aprender y sobresalir.

Así que lo invito a hacer uso de la memoria y recordar las veces que se involucró en las actividades de la escuela o el círculo de sus pequeños y el seguido comportamiento de ellos. Por ejemplo, casi siempre sucede que luego de una reunión del aula o salón, aquellos de los cuales dieron quejas, modifican su conducta por el oportuno regaño de mamá, papá o la abuela, aunque al poco tiempo retroceden al no velar éstos de manera sistemática por su aprendizaje.

La familia como primer escenario educativo necesita hacer conciencia de su rol, desde una perspectiva interactiva, en la formación de un hombre de bien para la sociedad. Por eso, visite más a menudo el lugar donde su niño aprende, converse con sus educadores, conozca más acerca de su desarrollo cognitivo y de seguro logrará incluirse activamente en las tareas escolares y una excelente comunicación con los pedagogos.

Y le digo más amigo lector, los estudios acerca del tema subrayan también la mejora de las relaciones entre padres e hijos, así como las actitudes positivas de los primeros hacia la institución y los maestros, así que no deje de asistir a las reuniones de padres y de igual manera exhorto a las seños y profesores a fomentar la participación de diferentes formas y crear un clima de comunicación donde se expresen y solucionen los problemas, inquietudes y temores.

De la armonía y coordinación de los dos entes principales va a depender el desarrollo de personalidades sanas y equilibradas, cuya conducta influirá en posteriores interacciones sociales y desenvolvimiento en grupo, por tanto debe prevalecer una unidad de criterios educativos en casa y en los establecimientos formadores.

Reflexione acerca del asunto y saque usted sus propias conclusiones pues se trata de la educación de los futuros ingenieros, médicos, obreros, maestros, entre tantas profesiones y oficios, en la cual todos aportamos nuestro granito de arena siendo la familia la más influyente en conjunto con el círculo infantil o la escuela, en pos de un buen crecimiento psicológico, social, ético y moral del escolar.

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