Economistas y contadores por mayor eficiencia

Por su día, este 26 de noviembre, despliegan acciones diversas encaminadas a implementar de forma innovadora la Estrategia Económica-Social.

El Día del Economista y el Contador lo celebra Cuba cada 26 de noviembre en recordación a que en igual fecha de 1959 fue nombrado el Comandante Ernesto Guevara como primer presidente revolucionario del Banco Nacional de Cuba, hace 61 años.

Acerca de la jornada por la efeméride, Ramón Enrique Ledesma Céspedes, presidente municipal de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (Anec), expresó que los 788 asociados, organizados en 46 secciones de base, realizan intercambios, eventos científicos, acciones de superación y otras encaminadas a contribuir a la implementación de la Estrategia Económica-Social para el impulso de la economía y enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la covid-19, y al cumplimiento de las complejas tareas del ordenamiento monetario y del Plan de Desarrollo local.

Significó el papel activo que en las transformaciones profundas a llevar a cabo con innovación para burlar el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos tienen los integrantes de la Anec, donde se incluyen todos los graduados de las ciencias económicas, o sea, contadores, economistas, ingenieros civiles, especialistas en  informática y otros afines a ese perfil.

Agregó que para su atención organizan cursos de capacitación o de posgrado, así como seminarios en puestos de trabajo, los cuales complementan con talleres y eventos al más alto nivel docente relacionados con sus diferentes especialidades.

“Resultan de particular importancia, remarcó, los servicios científico-técnicos a las empresas, con énfasis en sus sistemas de costos, grieta por donde escapa una parte de sus resultados productivos.

“Otros dos renglones de primer orden constituyen nuestros diarios caballos de batalla: la capacitación de control interno y los procedimientos a seguir en las cuentas por cobrar y pagar.

Si el primero no está pensado al detalle, quedan abiertas las vías para la malversación y el desvío de recursos. En cuanto al segundo, no hay nada que desestimule tanto al proveedor como la demora en el pago por sus servicios o mercancías. Las formas de comercialización que no puedan solucionar ese problema –así lo indica la referida estrategia–, deberán desaparecer y nuestra obligación es lograr que sea en el plazo más corto”.

Isla de la Juventud

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