Ecoentérate

Cuando por estas jornadas las noches se alternan entre grandes aguaceros y calores, algunos hemos podido disfrutar de la aparición de un animalito con aura de magia, el siempre atrayente cocuyo.

Conocido científicamente como Pyrophorus noctilucus, este insecto que brilla en la oscuridad es uno de los ejemplos de bioluminiscencia, pero en qué consiste este fenómeno y dónde más puede aparecer.

Sin dudas esta es una de las curiosidades más hermosas de la naturaleza. Se trata de una reacción química que permite la producción y emisión de luz a través de organismos vivos, ya sean animales, bacterias, hongos o plantas, por lo cual favorece descubrir paisajes únicos y casi fantásticos en las noches.

Está presente con frecuencia en vertebrados e invertebrados marinos y, según estudios, hasta un 76 por ciento de las especies de ese hábitat son bioluminiscentes, siendo algunos tipos de algas, medusas y plancton los más conocidos; mientras que en la tierra esta singularidad puede apreciarse en luciérnagas, mariposas, gusanos y escorpiones.

Por lo general la luz emitida es de colores verde y azul, y en menor grado roja y amarilla. Su uso varía según la especie y el entorno, pero los propósitos más usuales son comunicarse, iluminarse, encontrar presas, defenderse y reproducirse.

Dado lo enigmático de esta condición, en muchas culturas se les atribuyen connotaciones espirituales a los organismos que la poseen.

Espero entonces que usted, amigo lector, la próxima vez que vea un cocuyo brillar en la noche, recuerde lo mágica que es la naturaleza.

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