Dos caras de la misma moneda

Foto: Víctor Piñero

La sociedad cubana tiene un reto en la actualidad, pues a la vez que se informatiza, envejece, por lo que se impone trazar una estrategia en la cual se integren a ella los adultos mayores mediante el uso de las nuevas tecnologías.

Hace décadas se implementan proyectos y otras iniciativas con el propósito de capacitarlos, pero no debemos olvidar que en la tarea estamos involucrados todos y con mayor preponderancia, la familia.

Según datos publicados en la edición digital de Granma, la nación se encuentra entre las más envejecidas del área de América Latina y dentro de un tiempo no muy lejano, también del mundo. Muestran las estadísticas que alrededor de dos millones de personas ya sobrepasan los 60 años y, por otro lado, está el carácter inclusivo de la informatización con el consiguiente objetivo de que el uso de los novedosos dispositivos sea general. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo lograr sumar a nuestros abuelitos?

Si bien es cierto que hoy encontramos con frecuencia a un anciano comunicándose con sus parientes por IMO, sacando el dinero de la jubilación por medio de una tarjeta magnética o conectado a internet navegando, no podemos obviar que de igual forma lo es, verlos perdidos sin saber cómo hacer uso del teléfono táctil. Debemos tener en cuenta que para un buen por ciento de ese sector de la población las nuevas tecnologías contribuyen a que aumente la brecha generacional porque no se adaptan a los equipos.

Las personas que ya peinan canas nacieron hace no pocos años, en otra época, en la que incluso, eran diferentes las formas de aprender, por lo que no solo tienen que adaptarse a los cambios naturales de la edad sino a lo vertiginoso del avance del mundo debido, en buena medida, al desarrollo de la informática.

No pocos se sienten excluidos debido a diversos aspectos, entre ellos, capacidades limitadas como el equilibrio, la visión, la pérdida de memoria y de la audición y la coordinación de los dedos, que no le permiten hacer uso de los equipos, que dicho sea de paso, no están diseñados en su gran mayoría para los abuelitos porque no se tienen como un grupo priorizado en el consumo.

“Nunca en mi vida he tocado un artefacto de esos”, dice entre risas Julia Iznaga Reyes de 67 años y ahonda, “creo que muchos de quienes no los usan es porque no se sienten capacitados. Por otra parte un celular moderno, por ejemplo, es caro y siempre se tiene el temor de romperlo al no saber andar con él.”

LOS JOVEN CLUB EN LA AVANZADA

Entre las entidades que sobresalen por la creación de espacios que acercan a ese grupo etario a los saberes tecnológicos se encuentran los Joven Club de Computación y Electrónica con una labor sistemática en la concepción de cursos cortos diseñados de forma específica para los abuelos.

En el Municipio no han sido pocos los de la tercera edad graduados desde que se creó la institución y quienes les agradecen sus conocimientos básicos. Destacan entre los cursos de mayor aceptación los de Aprendiendo Windows, Word, Excel, Paint y Power point.

“Tenemos con gran aceptación de los abuelitos los Geroclubs, una iniciativa a favor del proceso de informatización que contribuye al incremento de la calidad de vida del adulto mayor y una longevidad satisfactoria”; explica Maykenia Díaz, especialista general de Comunicación Institucional y Atención a la Población.

“Tienen como objetivo desarrollar procesos de formación en los cuales orientan a sus miembros a la cultura informática y gerontológica a favor del desarrollo personal y comunitario. Agrupan a personas mayores de 50 años y se reúnen para actividades que van desde la proyección de audiovisuales y debates hasta talleres, se les imparten contenidos relacionados con sus necesidades y a otros proyectos en que se insertan en la comunidad.”

AVEZADOS

Mayda Querol, de 73 años, debe en alguna medida sus conocimientos acerca de cómo conectarse por medio de un móvil, a Martha Cruz, quien también peina canas y acude con periodicidad a Nueva Gerona para “hablar con sus hijos” que viven en el exterior.

“Martha sabe utilizar su teléfono, conoce las aplicaciones, incluso me dio una explicación minuciosa acerca de la Wifi”, comenta medio que sorprendido el joven Julio Charro, nieto de Mayda.

Ejemplos no faltan: María de 90 años del reparto Industrial, quien con total destreza busca a ver si tiene nuevos mensajes, Mario de 86 se abrió un perfil en Facebook para que sus hijas lo puedan ver…

Las tecnologías avanzan y se transforman en un abrir y cerrar de ojos y el adulto mayor en mayor o menor medida se sube al tren de la informatización. El quehacer de los Joven Club da respuesta a interrogantes planteadas en este trabajo, pero toca a instituciones como BANDEC, ETECSA y otras a donde acuden con frecuencia longevos, pensar en acciones para hacerles la vida más feliz.

El tema de la inclusión no atañe solo a los discapacitados, también debemos incluir a los abuelos en la sociedad capacitándolos en cuanto al conocimiento y la información y está la familia, esa, la primera responsable que con paciencia debe motivarlos y proporcionarles una práctica constante porque, tengámoslo claro, ser viejo no significa que no se pueda aprender.

(*) Especialista general de Comunicación Institucional y Atención a la Población en los Joven Club de Computación

 

Los adultos mayores se sienten tomados en cuenta en las actividades de los Geroclubs. Cortesía de Maykenia Díaz (*)
Isla de la Juventud
Yojamna Sánchez
Yojamna Sánchez

Licenciada en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo

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