Dolor compartido en Isla de la Juventud

Israel junto a su hijo y esposa. Foto: Cortesía de la familia

Sentido y espontáneo pésame y solidaridad desde  barrios y colectivos de labor hasta hogares de víctimas de la tragedia de aviación continúan esta semana en la Isla

Fotos: Cortesía de familiares

Más personas, llamadas telefónicas, numerosas muestras de condolencias y apoyo siguen llegando a las familias y barriadas de Abel Santamaría y Construcción Industrial en Nueva Gerona, donde residían los dos pasajeros de la Isla de la Juventud que perdieron la vida al estrellarse sobre tierra el Boeing 737-200 poco después de haber partido desde La Habana hacia Holguín el viernes 18 de mayo.

En el primero de estos lugares vivía Israel Gálvez Martínez, quien estaba al frente del centro cultural Artex en la capital pinera, acababa de cumplir 59 años y viajaba con el anhelo de ver a su madre enferma.

Maida. Cortesía de la Familia

En el Consejo Popular Micro 70 tenía su vivienda Maida Francisca Abdala Almoza, de 60 años y trabajadora del área económica de la Unidad Básica de Alojamiento de la Empresa de Comercio, quien deseaba reencontrarse con su mamá en la llamada Ciudad de los Parques.

Pero las expresiones de dolor no solo las trasmiten los vecinos de los CDR de las zonas 24 y 20, respectivamente, donde Israel y Maida se desempeñaban como presidentes de esa organización en sus cuadras, también llegan de amigos y compañeros de trabajo y otros colectivos, compartiendo el sufrimiento de los cubanos en ese momento de duelo nacional.

Lágrimas, abrazos y palabras de aliento, respaldo incondicional y sensibilidad infinitas se sucedieron en esta ínsula a unos 145 kilómetros al sur del desafortunado accidente para con las familias de las víctimas del desastre, quienes de inmediato reciben las condolencias de las autoridades del Partido, el Gobierno local y de las organizaciones, así como todas las facilidades para viajar a La Habana e identificar a sus seres queridos.

GRATITUD ENTRE LÁGRIMAS

Conmovidos ante la tragedia y desde mucho antes de publicarse la lista de los 110 fallecidos al mediodía del viernes en el accidente del vuelo DMJ 0972, Víctor Lahitt Tamayo y demás trabajadores de Artex fueron de inmediato hasta el hogar de Israel para trasmitirles a su esposa Yudith y a su hijo Dariel, estudiante de Medicina, y demás allegados su más sentido pésame y ofrecerles el apoyo requerido en esas circunstancias.

Entre sollozos María Luisa Hernández del Rey, la suegra de Israel, saca fuerzas para expresar “nuestra infinita gratitud por la preocupación y atención de todo el pueblo, desde el barrio y trabajadores hasta las instituciones por no dejarnos solos en este instante de sufrimiento”.

“También en La Habana –prosigue María Luisa– mi hija y mi nieto han recibido las mejores atenciones, con mucho esmero y sensibilidad, y servicios completamente gratuitos como los de teléfono y del hotel Tulipán, donde esperaban para identificar los restos mortales y hasta donde llegó el Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, junto a otros dirigentes, a expresarles sus condolencias.

“Todavía estamos tristes no solo por la desaparición de Israel, sino por las demás personas fallecidas y compartimos la tristeza con las familias que perdieron a seres queridos”, expresa María Esperanza Borrote Agüero, la coordinadora de la zona 24, quien recuerda afligida la labor incansable de Israel al frente de su CDR, el número 13, de cuya dirección también formaba parte su hijo.

“Apenas supimos la noticia –continúa– nos movilizamos en la atención a los familiares”.

La vecina Rafaela Álvarez Álvarez, organizadora de esa organización de base, menciona que “entre las muchas iniciativas de solidaridad espontánea está la colecta que los vecinos enseguida hicimos de una ayuda económica y entregamos a Yudit antes de irse hacia la capital, para lo que hiciera falta y como una expresión más de apoyo incondicional como familia mayor”.

CONSTERNACIÓN TOTAL

En calle 8, entre 33 y 35, en el reparto Construcción Industrial, “la consternación es total, y no salimos del asombro, en silencio  sufrimos la pérdida de nuestra vecina, amiga y presidenta del CDR número 3…”, confiesa Anyeli Rodríguez Espinosa.

Afirma la organizadora en esa cuadra que “a pesar de su única hija estar fuera del país enseguida le dieron las facilidades para venir e identificar el cadáver. Con ella nos comunicamos diario y no deja de reconocer la ayuda dada en este momento difícil”.

“Aunque han pasado varios días, hasta aquí continúan llegando personas de otras zonas y varios colectivos a manifestar su sorpresa, dolor y humanismo…”, explica Rosa América Espinosa Cámbera, y señala que todos en el CDR cuidamos su apartamento como parte de la familia.

Rolando Morales Pérez, director de la Unidad Básica de Alojamiento, asegura que “en estas duras jornadas no falta la constante comunicación con los familiares de Maida, incluso, de parientes tan abatidos como quienes laboramos con ella”.

“En el colectivo –amplía– realizamos un mitin donde patentizamos nuestro pesar y todos seguimos pendientes de la identificación de sus restos mortales por parte de la hija”.

Como no hay palabras para consolar a los familiares en medio del abatimiento, el silencio, los ojos humedecidos y los gestos de desprendimiento hablan mucho más de esa perenne solidaridad y confianza que une a la familia mayor que por doquier estrecha a los cubanos y desde territorio pinero también da fuerzas para sobreponerse a la tragedia.

DESDE DISTINTAS LATITUDES #FUERZACUBA

Pero al dolor que corre por las calles de Nueva Gerona y otros poblados aquí con la misma transparencia de las aguas que precipita la naturaleza como si llorara, se unen los mensajes de aliento que envían a la página web del periódico hombres y mujeres desde distintas latitudes.

“Aunque esté lejos siento mucho la pérdida de mis coterráneos, a quienes conocí y compartí con ellos temas de trabajo. Mi más sentido pésame para sus familiares”, escribe Dayamí Pantoja Vila.

Juan Clemente Aguilera Carbonell trasmite desde la ciudad de Toronto, Canadá, refiriéndose a Maida: “Que Dios la tenga en la gloria y que descanse en paz merecida, después de una muerte tan desgarradora e inmerecida. Siempre la recordaremos por su alegría y su espíritu solidario.”

Firmado por Liena llega otro mensaje: “Mis condolencias para las familias de los fallecidos, sepan que estamos con ellos en Cuba y en todo el mundo en este momento difícil para toda la nación” y enfatiza que el dolor es de miles y millones por los más de cien que perdieron la vida en la tragedia.

Por la red de redes igualmente otro lector que se identifica como Yuli, manifiesta: “El sufrimiento lo compartimos, pero la solidaridad se multiplica, en gesto que consuela en las familias heridas por las pérdidas irreparables. La Isla de la Juventud como toda Cuba llora pero saldrá más fortalecida de la tragedia y el dolor. Mi pésame para las familias de Israel, Maida y todas las demás que perdieron a seres queridos”.

Así, lo mismo al salir de casa, doblar la esquina o en redes sociales, siguen fluyendo por distintas vías, expresiones que tienen en común un mensaje: #FuerzaCuba, la etiqueta que nos une en Twitter, igualmente en apoyo a la sobreviviente que aun lucha por su vida en el Hospital Calixto García, donde es atendida por un equipo multidisciplinario de medicina.

El dolor de miles sigue multiplicando la solidaridad y dando fortaleza a toda Cuba.

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Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

Colaboradores:

4 Replies to “Dolor compartido en Isla de la Juventud

  1. El dolor me envarga por la perdida de un valioso compañero que durante año trabajamos junto en Educación, donde quiera que te encuentres que Dios te proteja y te vendiga hermano, hombres como tu no deberian perder la vida tan joven, llegue a tu esposa, hijos y demás familiares mis mas sencillo apoyo en este momento tan duro de la vida
    Hasta siempre Hermano

  2. Tuve el placer de conocer a Maida y además formé parte de su familia. Le transmito mis más sinceras condolencias a su madre, a su hija, a sus hermanos, sobrinos y a toda la familia. Quedé un poco impresionada con la noticia. Es un momento de gran dolor, sobre todo por lo repentino e inesperado que fueron los hechos. Nada repone la pérdida de un ser querido pero el dolor es compartido.

  3. Gracias al equipo que escribio tan hermosas palabras
    yo soy hermana de MAYDA ABDALA
    mi dolor es infinito pues ella cuando hablabamos me decia mi sangre o mi ventriculo derecho unidas en un solo corazon
    y ahora mi corazon late sin su fuerza, sin ese impulso que cada vez que hablaba conmigo me daba ya faltaba poco
    para vernos y ahora que hago con su silencio ahora que hago sin sus palabras ella me dejo heredera de su hija MAYLE VAZQUEZ y de su hermoza nieta por eso triplico fuerzas para seguir y guiarlas como hizo ella con todos.

    1. El equipo de la Redacción Digital del Victoria, como el resto del colectivo y la Isla entera, se une a tan lamentable pérdida. Perder a un ser querido siempre deja un dolor indescriptible, mucho más cuando uno no lo espera. Pero cuando llega no queda de otra que quedarnos con las tantas cosas buenas que nos dejaron y guardarlas en un lugar especial en nuestro corazón, para entonces triplicar las fuerzas porque la vida sigue y hay que continuar batallando: primero por uno mismo y segundo por los hijos, las madres, los sobrinos y demás familiares. Sabemos que así hará usted, Martiza, para acoger a Mayle y la nieta de Mayda. Un abrazo.

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