Divertirse con cordura

Foto: Víctor Piñero Ferrat

Cada año por estas fechas la vida en la Isla y, por supuesto, en Cuba, se agita y toma colorido, y es que con el arribo del período estival, el entusiasmo, movimiento y la alegría crecen en la medida que trascurren estos más de 60 días.

Las opciones recreativas, deportivas y culturales programadas para animar esta etapa provocan un éxodo de personas de todos los grupos etarios fuera del hogar.

De ahí que las calles permanecen adornadas con el incesante ir y venir de visitantes y pobladores locales. El campismo, las playas, los ríos, restaurantes, salas de fiestas, plazas bailables y toda aquella bondad que regala la naturaleza, son aprovechados minuto a minuto por los depredadores del tiempo libre.

Esta es, indudablemente, una de las épocas del año que brinda más oportunidades para compartir en familia, amigos, vecinos y compañeros de trabajo, a la vez que para la mayoría de los niños, adolescentes y jóvenes significa el bálsamo ideal luego de diez largos y agotadores meses de estudios.

La transportación de pasajeros desde y hacia el Municipio experimenta una verdadera prueba de fuego con el gran número de personas entrando y saliendo todo el tiempo, unos para recorrer Cuba y otros conocer esta porción de tierra al sur de Batabanó, que para muchos es enigmática.

Sin embargo, a la par del esparcimiento, es necesario velar al mismo tiempo por las medidas de seguridad que garantizarán el disfrute pleno de los vacacionistas.

Las playas atraen con sus encantos a gran parte de la población, su cercanía a la capital pinera distingue a la Isla de otros territorios. No solo el transporte automotor nos permite llegar, también los carretones, bicicletas, bicitaxis y hasta caminado, provocando así un trasiego adicional y poco habitual en las vías, que obliga a extremar la atención y la responsabilidad de quienes circulan por calles y carreteras.

Ojo con aquellos que les gusta inclinar el codo más de la cuenta y después quieren mostrar todo su virtuosismo al volante en la carretera o a la hora de tomar el autobús incitan al desorden causando malestar en el público y en ocasiones hasta afectaciones en los equipos.

De igual manera tampoco se debe permitir que proliferen a la vista indolencias como bañar animales en las playas justo cuando el agua está llena de multitud, arrojar latas de refresco, cerveza, botellas, envases de confituras y otros comestibles en cualquier área.

Los tenentes de ganado deberán velar porque sus animales no pastan en las cercanías de la arena donde se concentran los vacacionistas y menos que anden sueltos a orillas de las carreteras con peligro de provocar accidentes.

En los barrios también hay que estar atentos, además de las áreas permanentes que el Inder pone a disposición de los pobladores, se aprovecha cualquier espacio abierto e inutilizado para la práctica de deportes populares como el fútbol, voleibol y béisbol, motivo para mantener los ojos abiertos ante el escape de una pelota hacia la vía.

Serán dos meses esperados por todos para pasarla bien, de ajetreo intenso, de máximo disfrute, pero que requerirá reducir a la mínima expresión las indisciplinas y los malos hábitos. Aprovechar de la mejor manera las ofertas que estarán a nuestro alcance y las que seamos capaces de crear, convivir en armonía, y todo ello redundará en bienestar para cada quien y la familia.

 

 

 

Opinion
Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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