Dignificar la labor del maestro

Roberto Díaz Martorell/JR

Sekier Almaguer Torres destaca en Isla de la Juventud por ser Título de Oro, merecedor del Premio al Mérito Científico y el egresado más integral de la Universidad local durante el curso escolar 2016-2017.

Este es el momento ideal para patentizar nuestro compromiso con la Patria y la Revolución, que mantienen en lo más alto de sus prioridades la formación integral del hombre nuevo, y reconocer la labor de educadores y padres en mi preparación, asegura a la ACN el Licenciado en Educación Especial.

Afirma el veinteañero que no piensa renunciar jamás al magisterio, vocación de la cual se prendó en los primeros años de la carrera, aunque sus aspiraciones cuando concluyó el preuniversitario eran ser ingeniero.

La Logopedia fue mi tercera opción y haberla cursado durante cinco años fue lo mejor que me pudo pasar en la vida, refiere.

En septiembre comienzo a impartir clases en la Escuela Especial José Martí, donde realicé mis prácticas estudiantiles y trabajo de diploma, el cual pretendo perfeccionar después en tesis de grado científico, porque en ese centro trabajaré con diferentes tipos de trastornos, que requieren más preparación profesional, subraya.

Desde el primer año este apasionado de la Logopedia se involucró en el proyecto comunitario “Barquito de papel” que mucho contribuyó a que la universidad Jesús Montané Oropesa resultara Premio del Barrio, otorgado por los Comités de Defensa de la Revolución en 2016.

Durante los cinco años del proyecto atendimos a niños con trastornos en el lenguaje y psicológicos como el autismo, y otros, para lo cual nos valimos de la cultura y la recreación sana a fin de realizar exitosamente nuestra labor, asegura el joven.

Comenta que este trabajo extensionista privilegió a asentamientos de difícil acceso, luego de diagnosticar y caracterizar a la comunidad, se planificó la estrategia de intervención, en la que prevaleció siempre la faena organizada y sistemática, con carácter inclusivo.

En ese lapso, obtuvimos, además, como proyecto comunitario el reconocimiento de las familias beneficiadas, y en lo personal un mayor apego e identificación con la carrera que escogí, por su alta sensibilidad, la cual requiere de amor y empatía, apunta.

Decidí ser maestro, porque me identifico con quienes forman a obreros, ingenieros, médicos, en fin, con todo el potencial técnico y científico que demanda nuestro proyecto social para su desarrollo y aunque hoy la profesión está un poco subvalorada es una de las más hermosas por lo noble y humana.

Es grato constatar el agradecimiento infinito que sienten las personas cuando su formación constituye un resultado de la labor de un buen maestro. Esta es una profesión que debemos dignificar, concluye el joven multipremiado.

 

 

 

Isla de la Juventud
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