Díaz-Canel en el balance del MINREX: “La belleza de este momento está en sus retos”

Participa Miguel Díaz-Canel, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el balance anual de la cancillería cubana. Foto: Estudios Revolución.

Era difícil sustraerse de la evocación emotiva, frente a los pendones con las imágenes de Fidel y Roa sonrientes y al pie, la mención que enorgullece a Cuba: “60 años de diplomacia revolucionaria”.

Ahora, cuando los sectores recalcitrantes de la derecha estadounidense de origen cubano y los viejos halcones de la mentira y la guerra imponen la confrontación, Cuba se inspira en el genio de los fundadores:

“Hay que compartir la historia de este ministerio. Hay muchos nombres y mucha obra para honrar” dijo el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en sus primeras palabras a los reunidos para hacer balance de 2018, un año desafiante por donde se le mire.

Y su optimismo puso la frase: “La belleza de este momento complejo está precisamente en sus retos”.

Quizás todo tuvo que ver con el espíritu de la reunión misma, seria, profunda y autocrítica, desde el impecable informe del canciller Bruno Rodríguez, a las aportadoras intervenciones del Consejo de Dirección ampliado.

Todos a la altura de la profesionalidad de un organismo como el MINREX, donde confluyen, según palabras de Díaz-Canel, “el talento y la experiencia de los mayores con una nueva generación de diplomáticos”, cuyo papel fue clave en las victorias de la política exterior cubana en 2018.

Se refería a la derrota del bloqueo y de las ocho enmiendas contra la Resolución de nuestro país en ONU; a la defensa de la dignidad nacional en temas de confrontación histórica como los derechos Humanos y a la batalla contra la difamación sobre el retiro de nuestros médicos de Brasil, que fue revertida a golpe de verdades en las redes sociales, espacio donde el MINREX ha logrado avanzar con más intensidad y resultados que otros organismos.

El Presidente le habló a los hacedores de la política internacional sobre el objetivo fundamental de su gestión, empeñada en fomentar “una administración pública más eficiente, un gobierno para el pueblo, con el pueblo y que le dé cada vez mayor participación al pueblo.”

A ellos, como a los cuadros de otros organismos que han hecho balance con su participación, los llamó a distinguirse por trabajar con honestidad, sensibilidad, inquietud revolucionaria y cultura del detalle. Y explicó:

“La defensa de los principios de nuestra política exterior demanda mucha sensibilidad, inquietud frente a los escenarios más complicados, que nos permitan crear respuestas ágiles y eficaces y una cultura del detalle que transmita la importancia y el valor del país que somos.”

Los convocó a defender el trabajo en equipo, a evitar la ruptura, favoreciendo siempre que quienes entran a una misión, mantengan y superen el trabajo de aquellos a quienes relevan. Garantizar la continuidad.

Menos trabas y menos burocracia”, precisó, refiriéndose a prácticas generalizadas en el país, que hacen daño a cualquier organismo y estructura.

“Tristemente, somos expertos en inventar procedimientos y normas que complican innecesariamente los procesos, hasta hacerlos imposibles”.

Y ejemplificó con una idea muy gráfica de las dificultades que han desanimado a posibles inversionistas en el país: “Alguien ha dicho que es como nadar en una piscina de leche condensada.”

Por eso la batalla de la dirección del Gobierno, por aligerar trámites y agilizar procesos.

En el caso del MINREX, se pronunció por apoyar decididamente las gestiones de nuestros diplomáticos para impulsar inversiones y proyectos desde el exterior y los convocó a trabajar con más énfasis en la promoción de nuestras capacidades de exportación y en la identificación oportuna de las líneas de cooperación y créditos a los que Cuba tiene mejores condiciones que otros países para acceder.

La batalla comunicacional, la informatización, que no es sólo comunicación y comercio electrónico, sino que abarca todos los procesos, el uso intenso y creativo de las redes sociales, donde el MINREX marcha a la vanguardia en
el país y el aprovechamiento de las potencialidades de la academia –no sólo del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) y el Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), sino de las universidades
en su conjunto-, son fuerzas del organismo con muchas potencialidades por explotar aun.

A todos los que trabajan las relaciones internacionales los invitó a conocer más y mejor a Cuba, a trabajar siempre frente al enemigo, con la divisa martiana de “Plan contra plan”; a buscar a fondo cuáles son las necesidades legislativas del organismo y aportarlas en la nueva fase que se abre tras la aprobación de la nueva Constitución y a atender diferenciadamente a la amplia comunidad de cubanos residentes en el exterior, interesados en sostener una relación fluída con su país de origen.

Después de dar una explicación amplia sobre las dos batallas fundamentales de la nación: defensa y economía, llamó a los reunidos a seguir defendiendo el legado del Comandante en Jefe como artífice de una política internacional independiente, antimperialista y contrahegemónica.

El cambio generacional que se da hoy en Cuba, bajo la guía de Raúl y del Partido, no debe crear jamás la falsa ilusión de que cambiará nuestra política exterior. Los principios siguen siendo los mismos. A eso nos referimos cuando decimos que somos continuidad.

Con la felicitación por los éxitos del año 2018, insistió en la necesidad de asumir con creatividad los desafíos de 2019 y definió a la diplomacia cubana de nuestros días como “madura, revolucionaria, heredera y continuadora de las ideas de Martí, Fidel, Che y Raúl” que sabrá seguir combatiendo en la primera línea. Y se despidió con la frase que identifica sus etiquetas en Twitter: “Somos Cuba”.

Foto: Estudios Revolución.

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