Desventuras y ventura de un poblado

Siembra conmemorativa de un pino macho, árbol representativo del territorio. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

Santa Fe no llegó a tener una fecha de fundación, fue estrangulada políticamente en 1869 antes de alcanzar su mayoría de edad. Hoy lo sabemos.

Según una memoria escrita en 1875 por el coronel de infantería Julián Ajo y Jacques, a partir de 1860 “…principiaron los trabajos con mucho entusiasmo, se plantó un gran tejar, (…) un hotel y una casa de salud, se fabricaron algunas casas de ladrillos y tejas y se puso en la línea de Batabanó a esta Isla el vapor  Fomento Pinero  (…) Parecía que este nuevo caserío se desarrollaría con esplendidez al considerar el entusiasmo con que se había principiado, el capital con que contaba y las muchas personas influyentes que contribuían a su progreso, (pero) no fue así; los sucesos políticos…”

Un año antes había comenzado la primera guerra por la independencia, casi todos los accionistas –el primero entre ellos, doctor don José de la Luz Hernández, principal promotor de lo que se construía– conspiraban a favor de los mambises y España les embargó las propiedades. La naciente Santa Fe moría al aparecer.

De aquel empeño fomentador quedan hoy rastros mínimos solo discernibles para el ojo bien enterado de quien rastree en la historia. Todo lo demás, todo lo que se construyera, fue borrado por el tiempo y sobre sus ruinas se levanta hoy una población nueva, muy distinta en arquitectura a la que le precediera.

RESCATE DESDE LA CULTURA

No todo se perdió. Quedan el trazado de las calles principales, el viejo cementerio, las piletas de la Casa de Baños, las fotografías de un pasado esplendoroso –cuando Santa Fe fuera el tercer polo turístico del país–, y el motivo primordial, la razón económica por la que se asentara aquella Ciudad Balneario: sus aguas mineromedicinales.

Esto y más se propuso rescatar la Casa de Cultura del lugar. Ante todo una fecha: el 31 de julio de 1860, cuando la reina Isabel II, al aprobar los Estatutos y Reglamento de la sociedad que habría de levantar la nueva población, daba carácter oficial y reconocimiento a Santa Fe.

Su aniversario 160 este año junto a la recordación del 26 de julio de 1896 resultaron propicios para hacer la primera peregrinación hasta la tumba del doctor don José de la Luz Hernández, donde al depositar sus flores rendían homenaje también a los caídos por la independencia en tierra pinera, en su mayoría y hasta ahora soldados desconocidos de la Patria.

Conferencias sobre aquel momento histórico y sus personalidades, inauguración de una expoventa de esculturas en papel, arte japonés del origami en la Casa de la Cultura y la siembra de un ejemplar del árbol emblemático del territorio, un pino macho, en sus inmediaciones, enriquecieron la última semana de julio del 2020, dedicada a la recordación del reconocimiento oficial a la Villa de las Aguas.

Historia Isla de la Juventud

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