Desvelo y gratitud

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¿Ha pensado usted qué significa ser maestro?

Según el diccionario entre los sinónimos de la palabra se encuentran: competente, consagrado, diestro, hábil, capaz, dispuesto, insuperable, instructor, guía, pedagogo, educador…, entre muchos otros.

Quien lo es de corazón encierra en sí todas estas definiciones juntas, da el máximo por desarrollar de la mejor manera su admirable labor y se desvela de madrugada pensando cómo trasmitir de forma amena el contenido del próximo día para que sus alumnos lo asimilen y les quede grabado por siempre.

Se preocupa cuando uno de sus niñas o niños se siente mal, no asiste a la escuela, tiene problemas en su hogar o simplemente no aprende por alguna causa, pues con el tiempo los llega a sentir como suyos.

El que un estudiante duerma en plena clase también enciende el foco rojo de ese educador al que me refiero, percibiendo al instante que algo no anda bien. Estos formadores por excelencia pasan a ser confidentes, además, de padres, familias y vecinos, quienes cuentan con ellos para solucionar cualquier dificultad que interfiera en el bienestar de los pequeños, adolescentes, jóvenes o adultos que asisten a nuestras aulas.

¡Cuánto debemos agradecer a los maestros! Por eso creo que la sociedad toda está tan alegre como ellos ante la agradable noticia de los últimos días: el incremento de salario.

Al respecto muchas son las opiniones favorables en la población. Ahora seguirán desempeñándose con el esmero de siempre, solo que con una dosis más de motivación y gratificados por cuanto hace la dirección del país, la cual no deja a nadie desamparado.

Pero la gratitud no es solo por el monto monetario, sino también por los detalles que hemos compartido en estos días, desde la preocupación del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez porque los educadores y demás trabajadores de educación puedan disfrutar de sus vacaciones con los primeros aumentos y ofrecer
la información precisa y oportuna a los colectivos, hasta los esfuerzos de los aparatos administrativos para garantizar dichas
indicaciones.

Esos y otros muchos desvelos son exponentes del elevado reconocimiento social que tienen en nuestra sociedad
los trabajadores del sector educacional, que ahora asumen un compromiso superior en la preparación del venidero curso escolar.

Isla de la Juventud Opinion
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