Desde lo intrincado cultivan el sabroso aroma

Despertar y comenzar el día tras degustar una sabrosa taza de café es el mejor estimulante para cualquier cubano. El aroma y sabor únicos e inconfundibles apasionan a los tradicionales degustadores y a diario suman más adeptos al deleite de la popular bebida.

En Mella Cítrico se cosecha con esmero el café. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Sin embargo, requiere de mucho bregar para en la mañana, tarde o noche poder brindar con un buen café; y con ese justo propósito el personal de la brigada de café, perteneciente a la Unidad Empresarial de Base Forestal y Café, labora desde los primeros destellos del alba en lo más intrincado del poblado Julio Antonio Mella (Mella Cítrico), donde está enclavado el principal polo productivo del grano en la Isla de la Juventud.

DONDE SE COSECHA EL GRANO

Jorge, ingeniero agrónomo, dirige la parte técnica. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Cuenta Jorge Rivas Gallardo, ingeniero agrónomo al frente de las actividades técnicas de la brigada, que en la década del ’80 y parte del ’90 en esa área se encontraba el banco de semilla con la variedad Isla –resistente a la roya–, después pasaron a la producción del balance nacional con el de tipo Arábico, mientras hoy es cultivado el Robusta.

Transcurridas algunas semanas desde la arrancada de la campaña el 12 de octubre, según precisó Rivas Gallardo, ha sido difícil debido a dificultades con la maduración y poca cantidad de frutos por hectáreas (ha) en existencia en este momento.

“Tenemos un estimado aquí en la brigada de 2 395 latas de café y lo vamos a cumplir –resalta Jorge–; esperamos un rendimiento de café oro de 5,5 libras por lata, eso daría de siete a ocho toneladas (t) para la comercialización.

“El otro porciento serían unas 12 o 14 t por parte de los productores privados, más los finqueros que tenemos en Mella Cítrico, La Melvis y Vietnam. Hasta ahora tenemos contrato de 34 privados, nos resta realizar algunas visitas y debemos destacar la respuesta positiva de los productores particulares para la venta de este producto que ahora exhibe un buen precio: 270 pesos por lata”.

Respecto a la fuerza laboral para enfrentar la recogida en la contienda, explicó: “Dada la cantidad de latas previstas a recoger, diría que es una zafra pequeña, desde el inicio la ejecutamos con nuestros trabajadores, más el apoyo de ocho o diez contratados y así será hasta el final, pues debido a la escasez de fruto en las plantas no esperamos que haya un momento pico.

“Contamos con 18,27 ha en producción, según el conteo hace varios días. De las 1 123 latas recolectadas –en el momento de la visita–, la mayor parte de la brigada, un porciento bajo entregan finqueros y privados”.

Acerca de la atención al hombre señaló que aún no es la adecuada: “Hemos presentado dificultades con el plato fuerte, no obstante se hicieron gestiones, tenemos el pan, estamos ofertando merienda diaria y temprano la tacita de café que también ofrecemos en las tardes, pero debemos continuar mejorando con la siembra de cultivos varios, frutales y la cría de algunos animales”.

Ya construyeron el módulo pecuario con las naves para cuatro especies; por ahora poseen solo gallinas y carneros, falta incorporar los conejos y cerdos de capa oscura, aún sin adquirir.

La presente zafra la prevén concluir alrededor del 20 de diciembre y a partir de ahí entrar en la recuperación del café. “Eso nos hace falta, haremos la regulación de sombra donde sea necesario, la poda cíclica y la resiembra para el próximo año”, detalló.

CON BELKIS, RAÚL Y RUDY

El actual precio ha estimulado a los cafetaleros, en la tropa encontramos a hombres y mujeres arraigados al café y con experiencia. Una de esas personas es Belkis Montero, con más de 20 años vinculada a estas labores. “En temporada me dedico a la recolección y en tiempo muerto, como decimos, a chapear, deshijar, acordonar y lo que se necesite hacerle al café”, especificó.

Belkis Montero es una mujer orgullosa de su trabajo. Foto: Yesmani Vega Ávalos

“Esta campaña la percibo por debajo en comparación con anteriores ocasiones, pues no se les dio mucho mantenimiento a las plantas y tampoco se les aplicó fertilizante”.

Belkis promedia entre dos y tres latas diarias y explica que para recoger bastante requiere de saber recolectar y ser ágil, además de las condiciones del campo. Asimismo, se siente estimulada con los 230 pesos que se pagan por cada lata.

Raúl Méndez Montoya, guantanamero y cafetalero desde el 2008, también recibió con beneplácito la buena nueva del incremento del precio, aunque coincide con Belkis en que los escasos frutos son resultado de la falta de tratamiento a las plantas que llevan una poda sanitaria profunda para mejorar resultados el venidero año.

“El café lleva, además, eliminación de bejucos –aclaró Méndez Montoya– y hace tiempo no se les echa fertilizante. Utilizamos el agromenas que es lento. El aplicado ahora dará buena producción, sin descuidar el resto de las labores.

“La recogida la ejecutamos organizada por surco, en este instante estamos dando una especie de saneamiento al campo, lleva tres pasadas cuando menos, maduro, pintones y después ahecho”.

Raúl reside con su esposa e hijos y poseen tierras en usufructo, “ya estamos entregando café, poco a poco; este año quiero aportar entre 50 y 80 latas, porque de a poco se llega”.

Rudy Leyva llegó a la Isla en 1990 y pronto se incorporó. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Otro guantanamero experimentado que aprendió a tratar con el grano en esa zona del oriente cubano es Rudy Leyva Figueredo, quien llegó a la Isla en 1990 y dos años después se incorporó aquí.

Para Leyva Figueredo una de las razones por las cuales las plantas parieron menos está relacionada con las malas condiciones de los campos, la abundante hierba, bejucos… y no pudieron limpiarse debido a la escasez de limas para afilar los machetes.

“El mantenimiento es importante para hacerlas producir, como también echarles su comidita”, dijo Rudy. “Cuando las áreas están limpias pueden recogerse cuatro, cinco y hasta seis latas. Como están hoy, cuanto más recojo son tres latas y un poco más sin ordeñar, graneando, luchando, que es más difícil.

“La nueva estructura considero nos aportará mejoría, el pago está a 17 pesos el kilogramo, más o menos 230 la lata. He recogido alrededor de 500 kilos que son unos cuantos pesitos. Siempre he tratado de luchar en los buenos y malos momentos, por tanto pienso retirarme aquí”, concluyó.

Isla de la Juventud
Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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