Decreto Ley desde el amor

EL NATURALISTA inglés Charles Darwin nos dejó de su descubrimiento científico una conclusión, según él debíamos ampliar el círculo de la moral para proteger de las injusticias y el dolor tanto a los seres humanos como a los animales.

Desde tiempos antiguos grandes pensadores de la talla de Bentham, Leibniz, Hume, incluso el escritor, historiador, filósofo y abogado francés Voltaire valoraron el reconocimiento de derechos para los animales. Aunque desde el 26 de febrero de este año la nación cuenta por primera vez con una norma específica sobre bienestar animal, ya se había legislado acerca del tema. Tal vez fruto del desconocimiento, quizá con una marcada mala intención, algunos dicen que en Cuba nunca nadie se había ocupado de este asunto y no es así, pues desde la Constitución de 1976 y en la aprobada hace dos años existen menciones sobre el deber ciudadano de preservar el medio ambiente y atender lo relacionado con la fl ora y fauna.

Es más, como bien recoge el trabajo periodístico publicado en Cubadebate el cuatro del pasado mes de marzo, Decreto Ley de bienestar animal en Cuba: Una apuesta por la vida, continúan vigentes, también, la Ley 41 de 1983, que organiza las estructuras y funciones de Higiene y Epidemiología; la 81, “De Medio Ambiente”, que define lo relacionado con los ecosistemas y protección del medio ambiente; y la 85, “Ley Forestal”, de 1998, que establece la preservación de la fauna silvestre dentro de los ecosistemas boscosos.

Y hay más, derivado del perfeccionamiento de la política de sanidad animal fueron actualizadas las normas y existe el Decreto Ley 137 de 1993, “De la Medicina Veterinaria” y un reglamento y código de ética de los médicos veterinarios.

La nueva norma legal contiene, entre otras cuestiones, la cultura general de la población acerca del respeto a los animales, la necesidad de evitar malos tratos, la crueldad y los abusos, así como la conservación de la diversidad biológica.

Quienes los aman y cuidan quieren tenerlo en la mano en blanco y negro; consideran que ayudará de manera notable a enfrentar situaciones como las muy recurrentes peleas de perros, los maltratos a caballos, el control de la natalidad y otros asuntos, que si bien es cierto resulta buenísimo el respaldo legal, mucho más hubiéramos podido hacer desde antes de su aprobación para protegerlos y garantizar su bienestar.

La normativa constituye un arma para proporcionarles su desarrollo natural, salud y librarlos de sufrimientos, la zoofilia y ojalá, por qué no, contenga lo referente al impedimento de la deformación de sus características físicas.

Debemos tener claro que cada vez que maltratamos o permitimos que se lastime a un animal, traicionamos nuestra humanidad; colaboremos entonces con el Decreto Ley velando por su aplicación y promovamos una cultura de protección, atención y trato dignos de esas otras especies con las cuales cohabitamos.

Isla de la Juventud
Yojamna Sánchez Ponce de León
Yojamna Sánchez Ponce de León

Licenciada en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo

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