Decisiva etapa

Hay una revolución en el sector agropecuario de todo el país y en especial en el territorio, incluidos el sector cooperativo y campesino, un ir u venir constante para garantizar los recursos ante el inicio de las siembras en la llamada Campaña de Frio que se extenderá hasta el 28 de febrero.

Aquí se produce más de 70 por ciento de los alimentos agrícolas del próximo año, de ahí que todas las fuerzas estén en tensión en cuanto a la planificación y organización, el ajuste de la maquinaria y el traslado de fertilizantes, semillas y alimento animal desde la isla grande, dada las características de esta ínsula.

El reto está en sementar en el tiempo previsto las 26 mil 750, 2 hectáreas con énfasis principal en las viandas, hortalizas y granos, y donde los frutales y el alimento animal, ocupan espacios significativos.

Todo ello con la mira puesta en el autoabastecimiento territorial, que deberá aportar las 30 libras per cápita mensuales de productos agrícolas para la alimentación de la población.

De lo que se trata es de consolidar lo alcanzados en las últimas campañas en cuanto a los resultados del tomate y los frijoles y avanzar, aun cuando se cumplen los planes, pero insuficientes todavía de la presencia de viandas en los mercados y puntos de ventas.

Al cierre de un periplo por el país de Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura, instó a trabajar con eficiencia, reducción de los costos, a partir del máximo aprovechamiento de todos los recursos, en especial los energéticos. Esta exigencia se torna más necesaria ante la situación económica por la que atraviesa la nación como consecuencia de falta de liquidez financiera y el injusto y cruel bloqueo del gobierno de Estados Unidos, que deviene en el principal obstáculo al desarrollo del país.

El titular insistió en las prioridades del estratégico sector de producir alimentos para el pueblo, sustituir importaciones y generar fondos exportables.

Tuve la oportunidad de participar en los encuentros organizativos para el inicio de los trabajos con las formas productivas y directivos de las ramas, donde aprecié que esos hombres y mujeres lejos de amedrentarse ante las dificultades, redoblaban la disposición de darlo todo desde el surco, las granjas avícolas y porcinas y del colectivo de la apicultura, empeñados todos en materializar sus compromisos.

Ahora, cuando ya remontamos el primer mes de la campaña de frío, es necesario poner en práctica toda la experiencia y solventar los imprevistos con iniciativas creadoras, sin dejar de tener en la mira que esta es una etapa decisiva para garantizar una alimentación balanceada de la población a la cual se debe este sector productivo.

Opinion
Pedro Blanco Oliva
Pedro Blanco Oliva

Licenciado en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomado en Periodismo con más de 40 años en la profesión

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