De muñecas y otros peligros

embarazoadolescente2Laura está embarazada. Recién celebró sus 15 años y ya en su vientre se escucha un grito de vida. Noches enteras de tormento y frustración reemplazaron las gustadas fiestas en compañía de sus amigas. Solo se pregunta: y ahora ¿qué hago?

Estudios médicos en Cuba reflejan el incremento de la práctica del aborto como método anticonceptivo en muchachas menores de 20 años

SiluetaIlustración: Osmany Castro Benítez

Laura está embarazada. Recién celebró sus 15 años y ya en su vientre se escucha un grito de vida. Noches enteras de tormento y frustración reemplazaron las gustadas fiestas en compañía de sus amigas. Solo se pregunta: y ahora ¿qué hago?

Decidir por la interrupción del embarazo o la continuación de este es una problemática en la adolescencia, pues la inmadurez, propia de la edad, hace que la opinión de padres y familiares sea determinante en el futuro accionar de la joven.

Estudios médicos en Cuba reflejan el incremento de la práctica del aborto como método anticonceptivo, en muchachas menores de 20 años. ¿Conoce Laura acerca de sus riesgos?

Había una vez…

Desde épocas inmemoriales la adolescencia y el aborto van de la mano, siendo este último el procedimiento más antiguo conocido por el hombre para terminar un embarazo no deseado.

“Consiste en la interrupción de la gestación antes de las 20 semanas. Puede ser espontáneo o provocado/inducido”, subraya la doctora Dayamí Martínez Rodríguez, especialista en Primer Grado de Ginecología y Obstetricia.

A través de los siglos, las penalidades contra el aborto provocado han pasado desde la pena capital, la reclusión, hasta su aceptación legal; en 1588 era considerado semejante al homicidio voluntario. A partir de ahí filósofos y doctores defienden o atacan su práctica, ciñéndose a razones de orden moral, económico y político, tendencia aún vigente en algunos países.

En 1642 Fray Bartolomé de las Casas describía la situación de las indias, las cuales, debido a la cantidad de trabajo impuesto por los españoles, se inducían el aborto con varas de olmo resbaloso.

Por otra parte el Acta de la Sesión Ordinaria de la Academia de Ciencias de Cuba, del 28 de marzo de 1913, recoge la siguiente opinión de profesores galenos: “Es verdaderamente escandaloso el número de abortos que se realizan las jóvenes en nuestra ciudad, y ese crimen no solo lo cometen las comadronas, sino hasta algunos médicos cobrando grandes cantidades de dinero”.

Se refiere a un asunto de trascendencia social en esa época, a la considerable cifra de muchachas que acudían a las consultas para atenderse de hemorragias genitales y trastornos crónicos, cuyo origen era de las sondas introducidas en el canal cervical con fines abortivos.

Esta realidad permaneció hasta finales de la década de 1960, cuando el Gobierno cubano despenalizó su ejecución para disminuir los elevados índices de mutilaciones y complicaciones por la práctica extendida e indiscriminada de abortos ilegales, que incidían en una alta mortalidad materna en aquel entonces.

“En nuestro país se efectúan varias técnicas para interrumpir la gestación, como el legrado o curetaje de la cavidad uterina, el farmacológico (tabletas vaginales) y también existe la regulación menstrual”, destaca la ginecóloga Martínez Rodríguez.

Edades ¿complejas y riesgosas?

La adolescencia es una etapa difícil, de gran vulnerabilidad, y requiere una atención especial de la sociedad en su conjunto, para que los jóvenes alcancen la madurez indispensable y sean capaces de determinar por sí solos sus destinos existenciales.

María de los Ángeles Robaina Domínguez, licenciada en Psicología, señala acerca de las características de las muchachas entre 12 y 20 años: “Las adolescentes están muy vinculadas a su grupo social, es decir, a ellas les preocupan mucho las opiniones de sus amigas, son dependientes y rebeldes en relación con sus intereses”.

Y agrega: “No están preparadas de manera fisiológica y psicológica para enfrentar un embarazo, por lo cual tienden a deprimirse al ver reducir las salidas con sus compañeras y sienten temor de la reacción de los padres ante la noticia”.

“En ellas el útero aún no está preparado para procrear. Un embarazo en una jovencita es de riesgo, ya sea para continuar la gestación o interrumpirla, pues se debe raspar la pared uterina, aún en proceso de maduración; no sucede igual con la mujer adulta, la cual tiene su sistema reproductor con las condiciones necesarias”, puntualiza la especialista en Ginecología y Obstetricia.

La doctora enfatiza en los múltiples peligros de la realización del legrado, durante el proceder, después de este o tardíos.

“Entre las inmediatas, las complicaciones más frecuentes son las anestésicas, paros respiratorios y la perforación uterina. Y en las mediatas están los restos por legrado: la paciente presenta fiebre, dolor abdominal y sangramiento oscuro que puede ser abundante o no, y la endometritis: la zona intervenida se inflama y refleja los síntomas anteriores. Tardíamente, lo más común es la infertilidad, o sea, pierde la oportunidad de tener hijos”.

Explica, también, que las tabletas vaginales, a pesar de ser menos ofensivas en relación con el curetaje, tienen sus inconvenientes, al ocasionar alteraciones en los genitales femeninos en un futuro.

Lamentablemente, Laurita conoce bien la sala de legrado del hospital. Un año antes, cuando tuvo su primera relación sexual, quedó encinta y su familia la apoyó para interrumpir el embarazo y continuar sus estudios. Pero ahora ¿se arriesgará de nuevo?

El fenómeno de la juventud

El aborto se convierte en un problema social solo cuando la sociedad alcanza determinado grado de desarrollo y coincide con el crecimiento acelerado de las ciudades, la incorporación de la mujer al trabajo, la disminución de la tasa de mortalidad infantil y los cambios demográficos que inician el envejecimiento de la población.

Junto a esa problemática actúan la fragilidad de la autoridad familiar, disminución de presiones morales y las tradiciones, flexibilidad ante la conducta sexual liberal y la modificación del sistema de valores.

Edilberto Morales Fuentes, jefe del Programa de Atención Materno Infantil en la Isla, afirma que en el Municipio el aborto en la adolescencia es un fenómeno social, debido al alto nivel de casos atendidos.

Las estadísticas de partos y abortos en los últimos cuatro años, registrados en el hospital general docente Héroes del Baire, reflejan el elevado índice de legrados realizados en comparación con los alumbramientos.

Es preciso destacar el estimado del costo económico del curetaje, el cual asciende a 73,87 pesos cubanos por cada paciente, según el Departamento de Contabilidad del centro hospitalario.

“Si toda mujer, cada vez que tuviera relaciones sexuales se protegiera, fueran menos los embarazos no deseados. La cifra de abortos en el territorio es muy alta y debe estar en 0,5 por cada un nacimiento”, asevera Dayamí Martínez Rodríguez.

“La juventud lo ha utilizado como método anticonceptivo y en los últimos años las relaciones sexuales inician de manera anticipada, por lo que la asistencia de adolescentes a las consultas es más frecuente”.

Estudios revisados reflejan que en los años ’80 y parte de los ’90 el embarazo precoz se manifestaba entre los 15 y 19 años, mientras las investigaciones recientes muestran la tendencia en edades más tempranas, lo que resulta adverso desde el punto de vista de la salud y también de sus consecuencias sociales.

Educar las conductas sexuales

“En cada policlínico existe la consulta de Planificación Familiar y una vez tengas tu primera relación sexual, puedes acudir a ella para recibir orientación. Los métodos anticonceptivos más usados son los mecánicos, o sea, la colocación de Dispositivos Intrauterinos (DIU) que tienen un efecto mecánico al impedir la fecundación”, explica la doctora Martínez Rodríguez.

Las infecciones de trasmisión sexual y el embarazo se evitan con el uso del preservativo, aunque no es muy utilizado. También se encuentran las cremas germicidas, el condón femenino aunque no exista mucha promoción sobre este; así como las tabletas combinadas y las vacunas, las pastillas tienen como inconveniente, el olvido de tomarlas en su horario.

Según especialistas del Centro Municipal de Educación para la Salud, está orientado y fundamentado que en cada área los médicos y enfermeros son responsables de las campañas y actividades con los jóvenes a través de charlas, dinámicas familiares y consultas cara a cara.

Por su parte la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia y la Línea Mujer del Centro de Higiene, Epidemiología y Microbiología deben ser más activas en las labores educativas en la comunidad.

En una encuesta realizada a estudiantes de la secundaria básica Fructuoso Rodríguez y el centro mixto Celia Sánchez, el mayor porciento reflejó conocimiento acerca del tema. Sin embargo, el número de abortos es alto a pesar de los esfuerzos por promover actitudes responsables en los jóvenes.

La familia, la escuela y la sociedad tienen un rol protagónico en la formación de valores. Es responsabilidad de todos orientar a los adolescentes en los aspectos relacionados con su sexualidad y la salud reproductiva, de forma sencilla y sistemática.

No dejes que las muñecas apaguen sus ojos. Dale vida y color a su alma. Laura tomó su decisión.

 

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