De maltratos y malos ratos

yojamna-opinionPor Yojamna Sánchez Ponce de León

Felizmente en la actualidad no es una problemática generalizada, pero ojo con los maltratos y malos ratos que padecen y pasan muchos pineros a diario, víctimas desde la posición de clientes o de personas que acuden a unidades a recibir un servicio.

yojamna-opinionPor Yojamna Sánchez Ponce de León

Felizmente en la actualidad no es una problemática generalizada, pero ojo con los maltratos y malos ratos que padecen y pasan muchos pineros a diario, víctimas desde la posición de clientes o de personas que acuden a unidades a recibir un servicio.

Reflexionemos acerca de la situación que entre otros aspectos hace exclamar a más de un poblador: “En esa entidad maltratan a la gente” o “la atención en ese lugar es pésima”.

Así se refieren extendiendo el criterio solo por el proceder de algunas recepcionistas y secretarias. Varias empresas del territorio parecen desconocer que en la cara, trato y nivel de información de quienes atienden de manera directa al público está su imagen. Ellas, además, de hábitos de educación formal, también tienen que conocer donde queda tal o más cual departamento, sus horarios de atención y resolver o ventilar, en la medida en que su posición lo permita, la inquietud del visitante.

Hoy por hoy no pasa así y las quejas se centran en lo fundamental en que no tienen la mejor forma para dirigirse al que llega, le dicen vuelve por la tarde o mañana con una tranquilidad abismal sin siquiera verificar si puede ser atendido; de igual forma les hacen esperar horas por un jefe ausente que no volverá hasta muy tarde.

El maltrato no solo es verbal, también se profiere con un gesto o mirada inadecuada, con pelotearlo a uno de aquí para allá por su falta de competencia para la función que desempeña.

Repito, aunque no es generalizado, sí afecta y se expresa en el estado de opinión de una buena parte de los habitantes del Municipio.

Rosanna Rojas Betancourt no esconde su enojo. El chofer de la ruta 436 hace unos días en el turno de las diez de la noche la maltrató frente a todos los pasajeros por el solo hecho de preguntar por qué la guagua iba a oscuras con tanta gente dentro y algunos bien tomados. Su preocupación se debía a que viajaba con sus niños y temía recibieran un golpe.

“Si no te gusta bájate y no vuelvas a montarla más”, fue la respuesta del responsable del vehículo.

La muchacha no encontró oídos a su queja cuando llamó por teléfono a la Base, tampoco ha podido tramitar su inquietud con el tema de la iluminación, pues le colgaron el teléfono.

Como Rosanna otros pineros están insatisfechos con la prestación de muchos servicios y se debe en gran medida al modo de actuar de una persona. Las unidades deben velar y exigir buen desempeño a sus trabajadores, que incluye el trato correcto, pero en estos últimos es indispensable que prime el amor por lo que hacen. Además de la remuneración, debemos laborar por la satisfacción de servir a los demás tratando siempre de hacerlo bien,  con calidad.

 

 


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