De la Isla de la Juventud a Barranquilla

El Victoria dialoga con dos de los cuatro representantes pineros: el gladiador del estilo libre Yuriesky Torreblanca Queralta (86 kg) y el debutante en certámenes extrafronteras Robert Benítez Núñez de canotaje, mientras se encontraban inmersos en la preparación

Ya soplan aires del intenso bregar deportivo desde tierras colombianas.Y es que la actividad en el universo del músculo no se detiene en el orbe, solo cuatro días después de terminada la fiesta del balompié, arrancaron los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 del 19 de julio al tres de agosto.

A dicha cita la delegación cubana asiste con la pretensión de mantener su hegemonía regional, alcanzada por primera vez en La Habana en 1930, y que desde Panamá en 1970 no pierden, exceptuando las ediciones de San Salvador 2002 y Ma­yagüez 2010, a las que no asistimos por razones de seguridad para nuestra comitiva.

Surgidos en 1926, los Juegos Centroamericanos y del Caribe se han convertido en el certamen multidisciplinario regional más antiguo del planeta. Cumplen en total 91 años, con 22 versiones organizadas, 31 naciones participantes, diez países y 17 ciudades sedes, más de 30 deportes y solo dos países ganadores.

LA REPRESENTACIÓN PINERA

La embajada atlética antillana acude con renombrados campeones y medallistas olímpicos, mundiales, panamericanos y también centroamericanos entre sus filas, que prestigian el evento.

De igual manera, competen jóvenes talentos que debutan y buscan inscribirse en la historia. La Isla de la Juventud tiene sus representantes, cuatro en total, una simbiosis de experiencia y juventud.

Encabeza a los pineros el multimedallista mundial curtido ya en estas lides y en otras de mayor envergadura, el halterista de los 85 kilogramos (kg) Yoelmis Hernández Paumier. Lo acompañan la corredora de 400 metros planos y relevo largo Gilda Isbelis Casanova Aguilera, única dama pinera; el gladiador del estilo libre Yuriesky Torreblanca Queralta (86 kg) y el debutante en certámenes extrafronteras Robert Benítez Núñez, de canotaje.

Con los dos últimos el Victoria dialogó previo a la magna cita mientras se encontraban inmersos en la preparación.

TORREBLANCA ASPIRA A VESTIRSE DE DORADO

Foto: Gerardo Mayet Cruz

Tras haber intervenido en varios eventos de magnitud en los cuales enfrentó a figuras del primer nivel mundial, Torre marcha a los Juegos con la firme intención de regresar con el metal áureo colgado en su pecho.

Tres triunfos y un revés en la Copa del Mundo y un quinto lugar en un torneo en Rusia, donde la calidad se asemeja a lo mejor del planeta, avalan las pretensiones del muchacho de los 86 kilos que cuenta, además, con los beneficios de la preparación que primero se ejecutó en la Isla y luego se trasladó hacia República Dominicana.

“La preparación en casa estuvo magnífica, recibimos mucho apoyo, en especial de los profesores del deporte acá y aprovechamos al máximo la estancia en el territorio, sobre todo la posibilidad del descanso que es fundamental.

“Aquí nos sentimos bien. En lo particular estoy tranquilo, al pueblo pinero le digo que me esforzaré por traer la medalla de oro, ya en marzo en el clasificatorio pude conocer a los rivales que voy a enfrentar y considero que no debo tener problemas en subir a lo más alto, aunque nunca me confío porque todos son fuertes”.

Reveló que trabajaron para erradicar las pequeñas fisuras que aún presentaban, en lo fundamental en los finales a la hora de la definición de los combates.

“Después de los Centroamericanos debemos asistir al Campeonato Mundial en Hungría en octubre, esperemos que allí pueda obtener una presea”.

También trasmitió estar “agradecido por el apoyo de la afición, le envío un saludo y espero que me apoye siempre, que espere lo mejor de mí porque en cada salida al colchón voy a poner el nombre de la Isla en alto, pues haber nacido en esta tierra es mi mayor orgullo”.

ROBERT VA POR LEVANTAR BOGA

Foto: Redes Sociales

Robert Benítez Núñez es uno de esos muchachos que el talento le corre por las venas. Imagínese, comenzó en el canotaje a la tardía edad de 14 años, cuando bien pudo hacerlo a los 11, de la mano de Marcos Guzmán Gamboa, el Indio, pues a decir de ese entrenador, Robert tenía tamaño y somatotipo para la disciplina.

Sin embargo, a pesar de los constantes intentos por convencerlo, las razones del Indio nunca pudieron más que el temor que el entonces niño sentía por los cocodrilos que habitan el río Las Casas. Al menos esa fue la justificación por la que una y otra vez rechazó unirse al canotaje.

Ya en noveno grado y por embullo se incorporó al deporte, en el cual dio sus primeros pasos bajo la lupa de Yordy. Poco a poco fue mejorando la técnica, participó en los Juegos Escolares Nacionales, conquistó medallas de plata en el kayac biplaza y el K-4, así como un cuarto escaño en el single a 1 000 metros (m).

En el 2015 la cosa se empezó a poner seria, pues fue seleccionado para la reserva del equipo nacional y en agosto del 2016 es llamado para integrarlo, después de haber cumplido con el Servicio Militar.

Hoy, casi dos años después, se apresta para intervenir en su primera gran competencia internacional, un reto grande, como él mismo valoró.

“Constituye un compromiso personal y moral con el pueblo que me ha visto crecer, con mi comunidad, mis entrenadores que han dedicado horas de preparación, perfeccionando la técnica hasta hacerla casi perfecta, de cumplir con los pronósticos personales y de la escuadra como tal”.

Tras regresar de México, donde el conjunto antillano de canotaje realizó durante un mes una base de entrenamiento en la altura para fortalecer la parte física, ensayar las estrategias y objetivos de la competencia, Robert reveló que el equipo se encuentra en perfectas condiciones físicas y con mucha confianza en lo que les corresponde hacer.

“Nos estamos esforzando a diario para continuar mejorando el rendimiento y así alcanzar el máximo nivel competitivo, cada uno está enfrascado en hacer lo que le toca para estar acoplado y que los resultados sean los esperados.

“Será una competencia fuerte y compleja por ser mi primera participación internacional, donde habrá rivales que también se están preparando, pero sin menospreciarlos, lo daremos todo para salir victoriosos y obtener medallas.

“Mi propósito es alcanzar el oro en el K-4 a 500 m y el deporte en general va por siete doradas, para así colocarnos en los primeros escaños de la región y con ello mantenernos o mejorar el lugar alcanzado en los juegos anteriores”.

Barranquilla 2018 será el despegue en la carrera de un joven que ya se plantea retos futuros ambiciosos: “Ser campeón centroamericano en Colombia y clasificar para los Panamericanos en Lima, Perú, en el 2019”.

Por supuesto que el apoyo de la familia constituye un puntal en la materialización de cualquier logro que se obtenga en la vida.

“Siempre ha sido constante, se preocupa por mi estado de salud, está pendiente de mi rendimiento, de los controles y sus resultados, y también vela por mi desempeño en la Universidad, pues curso el segundo año en licenciatura de Cultura Física.

“Asimismo, mis padres me visitan con frecuencia en la Academia de Canotaje, siempre atentos a lo más mínimo, no descuidan ningún detalle, me estimulan espiritualmente, me aconsejan, son muy exigentes en todos los aspectos, pero sin exagerar.

“En este nivel las exigencias son mayores, me esfuerzo para hacer las cosas cada día mejor, con mucha disciplina, sacrificio y perseverancia hasta lograr el objetivo para el cual me seleccionaron”.

 

 

Foto: Redes Sociales
Foto: Redes Sociales
Deporte
Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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