De Girón a la Plaza y la Isla

Foto: Gerardo Mayet Cruz

En la madrugada del 18 de abril 1961 una caravana de camiones con milicianos listos para pelear contra los agresores avanza rumbo al Central Australia, donde Fidel daba las órdenes y dirigía las operaciones para hacer trizas la invasión mercenaria lanzada el día antes, el 17, por Playa Larga y Playa Girón.

Uno de esos combatientes, con apenas 21 años y procedente del reparto habanero de  Luyanó, era Omar Baseiro Carmenatti del Batallón 111, Tercera Compañía, Sexto Pelotón, quien lo cuenta desde su apartamento en Sierra Caballos como si lo viviera de nuevo.

“Habíamos salido de la capital el día anterior y al transitar por la carretera en medio de la oscuridad nos reciben los aviones enemigos de manera sorpresiva con su fuego de ametralladoras sobre el transporte donde íbamos. Tuvimos que tirarnos en el perdigón y el diente de perro, donde casi nos enterrarnos, por la balacera.

“No sentí miedo, aunque sí me impresionó el silbido de los proyectiles por encima de nuestras cabezas. Por cierto, al lanzarnos un compañero me dio una patada en el rostro y perdí el habla unos días, pero nunca dejé la trinchera.

“Los combatientes del Ejército Rebelde de la Columna de Fidel les tiraron con sus Cuatro Bocas y fusiles a las naves mercenarias, logrando derribar un avión B-26 y nosotros eufóricos los imitamos también disparándoles con la certeza de que podíamos derrotarlos.

“Tras dividirnos por compañías, unas horas después de rendirse los invasores nos dieron la orden de cercar a algunos fugitivos que intentaban huir por los montes y se apoderaron de un pueblito llamado Cayo Ramona, pero los atrapamos en el hospitalito, eso fue en la noche del día 19, cuando se rindieron los campesinos regresaron contentos a sus casas y gritaban: ¡Viva Cuba Libre!

“En menos de 72 horas la operación Pluto organizada en Estados Unidos resultó derrocada y frustramos su propósito de establecer una cabeza de playa y constituir un gobierno provisional contrarrevolucionario que solicitaría de inmediato la intervención del ejército estadounidense.

“Nos mantuvimos diez días peinando la zona, mas, ese Primero de Mayo desfiló nuestro Batallón 111 en la Plaza de la Revolución.

“En 1966 me establezco definitivamente en la Isla ante el llamado de desarrollarla. Estuve en varios centros laborales y en 1971 ingreso a la Unidad de Propaganda donde me jubilé. Allí laboré como fotógrafo del Comité Municipal del Partido y di cobertura a las siempre emocionantes visitas del Comandante en Jefe”.

Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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