De fiesta la cubanía en tierra pinera

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En Isla de la Juventud celebran este 13 de marzo el aniversario 93 de una de las más sonadas victorias frente al imperio estadounidense cuando lo obligaron a reconocer la soberanía cubana de la entonces Isla de Pinos con el Tratado Hay-Quesada refrendado ese día de 1925

 

De fiesta está la cubanía en la Isla de la Juventud, donde sus pobladores celebran este 13 de marzo el aniversario 93 de una de las más sonadas victorias frente al imperio.

Precisamente las Fiestas Pineras dentro de unos días tienen como principal motivación esa recordación del histórico momento en que a EE.UU no le quedó otra alternativa ante la presión popular contra sus planes anexionistas y el despertar antimperialista de nuestra América en los años 20 del pasado siglo, que reconocer la soberanía cubana de la entonces Isla de Pinos al refrendar el Tratado Hay-Quesada ese día de 1925.

Tras conocer la noticia en el telégrafo de la capital local los pineros recorrieron llenos de júbilo las calles de Nueva Gerona con la bandera cubana y otros símbolos patrios y festejaron haberse liberado de una pesada carga.

En efecto, desde 1898, el Tratado de Paz concertado a espaldas de Cuba entre Estados Unidos y España, que daba por terminada la guerra de liberación, indicaba que todas las islas bajo tutela española fueran transferidas a la Unión y dejaba incierto el estatus del territorio pinero junto al peligro de anexión, cual nuevo Texas.

Al año siguiente la Secretaría del Interior del Gobierno yanqui confeccionó un mapa en el cual aparecía Isla de Pinos como parte del territorio norteamericano y comenzaron las presiones, con la complicidad de su prensa, con mentiras como la de afirmar que allí residían 700 norteamericanos cuando en realidad podían contarse con los dedos de la mano.

El vergonzoso apéndice constitucional de la Enmienda Platt, en 1901, impuesto a la República maniatada, acentuaba la ofensa al no concretar el destino de la mencionada ínsula: “La Isla de Pinos será omitida –decía el artículo 6to– de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro arreglo por tratado, la propiedad de la misma”.

Mientras el amo invertía capitales, utilizaba el oscuro estatus para adueñarse de puertos y estaciones navales en el resto del país.

En 1902, Gonzalo de Quesada, primer embajador de Cuba en EE. UU. insistió ante el gobierno yanqui y logró que el 2 de julio de 1903 firmara un tratado que reconocía el derecho de Cuba sobre su segunda isla, pero no fue ratificado por el Senado de aquel país y caducó. Igual suerte corrieron otros tres intentos ante evasivas yanquis, a pesar de que la Comisión de Relaciones Exteriores de ese órgano había informado a favor del Tratado Hay-Quesada.

Los cubanos no se dieron por vencidos y a la vez que elevaba en numerosos actos públicos su condena a los intentos anexionistas y otros vejámenes, intensificaba las presiones hasta tal punto que no pudieron ser omitidos por los analistas ni el gobierno de EE.UU.

De un extremo a otro del país se extendió la lucha en defensa de la cubanía de Isla de Pinos, encabezada por la recién creada Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y su máximo líder, Julio Antonio Mella, al frente, quienes abonaron con su sangre el camino hacia la solución de un asunto tan sensible para la nación.

Frente a la sumisión del presidente Zayas agradeciendo el gesto norteamericano, se alzó la voz del Comité Antimperialista de la Universidad de La Haba­na, que dirigido por Mella, señalaba: “El  darnos  Isla  de Pinos  es un  acto natural, siempre fue nuestra. Sólo los que nunca han hecho justicia, como nuestro gobierno, pueden asombrarse servilmente por este acto de hipócrita justicia”.

Era expresión de la madurez del sentimiento nacional, que aquel año 1925 alcanzaba un auge en las acciones populares y conquistaba una rotunda victoria que no olvidan los cubanos y menos los pineros, que desde entonces convirtieron al 13 de marzo en la principal festividad de la localidad, como símbolo de cubanía.

Pero en estos inicios de la primavera el pueblo pinero no festeja sólo la recordación de aquel día de 1925, sino también el rechazo a esos planes expansionistas, haber frustrado con las armas en 1905 y 1906 los intentos de propietarios yanquis aquí, por apoderarse del territorio, y las iniciativas a favor de su islita, como la Columna de Defensa Nacional y el Comité Patriótico Pro Isla de Pinos que recorrió el país con bandera y machete mambí, junto a protestas obreras, de intelectuales y estudiantes.

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Historia Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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