Cultura tributaria, ¿en ciernes?

MayraPor Mayra Lamotte Castillo

Pregunté a algunos de mis vecinos por qué los cubanos pagamos impuestos y hasta los niños sabían que ese aporte constituye la fuente principal de recursos financieros que engrosan el Presupuesto del Estado, para respaldar gastos  sociales en beneficio de todos.

 

MayraPor Mayra Lamotte Castillo

Pregunté a algunos de mis vecinos por qué los cubanos pagamos impuestos y hasta los niños sabían que ese aporte constituye la fuente principal de recursos financieros que engrosan el Presupuesto del Estado, para respaldar gastos  sociales en beneficio de todos.

Incluso, casi de memoria, mencionaron el destino de ese tributo a los servicios gratuitos de salud, educación, formación deportiva y cultural, así como jubilación, maternidad, estipendio a los estudiantes, la defensa nacional y la tranquilidad ciudadana, entre otros.

A lo que bien puede añadirse el subsidio, como el otorgado –en meses recientes– al miembro de la Asociación Cubana de Limitados Físicos Motores Harnel Tamayo Gómez, quien resultó el primer pinero en recibir ese beneficio para la construcción de su vivienda como parte de un desglose; reparación por la que no paga ni un solo centavo, pues lo asumió el fisco, lo cual demuestra que en nuestro país nadie queda desamparado.

Sin embargo, a pesar de que conocieron acerca del tema por varias vías, como la propia escuela, los medios de comunicación y los seminarios impartidos por la Dirección de Trabajo y Seguridad Social, la Oficina Nacional de Administración Tributaria y la Asociación Nacional de Economistas y Contadores, todavía están en ciernes al respecto, como la mayoría de los cubanos.

Y justo en ese punto deseo llamar la atención, porque resulta imprescindible elevar la cultura tributaria del pueblo y el grado de conciencia ética que permita que cada uno de los pineros comprendamos de verdad, la importancia del pago de los impuestos.

Es válido recordar que la flexibilización del trabajo por cuenta propia conllevó a modificaciones del sistema tributario cubano, vigente desde el cuatro de agosto de 1994, caracterizado por tener 11 impuestos, tres tasas y la contribución a la Seguridad Social.

En un país pobre y con una economía socialista como el nuestro, el sistema tributario no solo sirve para garantizar la recaudación de recursos financieros que permitan financiar los gastos sociales y al propio tiempo reducir el déficit fiscal o mantenerlos en niveles sostenibles.

También contribuye al saneamiento de las finanzas internas y a la redistribución de los ingresos, además de constituir un mecanismo regulador de la actividad económica y debe estimular la eficiencia y el trabajo.

Esta es una de las razones por las que en el IX Período Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, convocado para el 23 de julio próximo, se dictaminará sobre el Proyecto de la nueva Ley del Sistema Tributario Cubano.

Considero, sinceramente, que si se consigue una mayor disciplina en el pago de los impuestos por parte de la población y las entidades, al igual que combatir las manifestaciones negativas de aquellas personas que evaden al fisco cuando acometen actividades ilegales o cuando realizándolas legalmente no pagan los importes que corresponden, la economía del país avanzará.

 

 

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