Cuba y Puerto Rico, de un ave las dos alas

cuba-puertorico-1Por: Armando  Lino Aquino Vázquez (*)

En días pasados tuve el honor de participar en un encuentro con una brigada de hermanos provenientes de Puerto Rico, personas maravillosas con una transparencia y amor interno que contagiaban con sus preguntas y  la incesante búsqueda de respuestas y vivencias, en pos del diálogo profundo y ameno.

 

cuba-puertorico-1Por: Armando  Lino Aquino Vázquez (*)

En días pasados tuve el honor de participar en un encuentro con una brigada de hermanos provenientes de Puerto Rico, personas maravillosas con una transparencia y amor interno que contagiaban con sus preguntas y  la incesante búsqueda de respuestas y vivencias, en pos del diálogo profundo y ameno.

Entre ellos conocí a una señora jubilada del trabajo activo que me concedió parte de su tiempo para expresar de forma sencilla su sentir hacia Fidel, Raúl y el pueblo Cubano, del cual se refirió con el mayor respeto del mundo.

Entre los temas que dialogamos surgió la entrega diaria al trabajo como ente formador del ser humano en toda su extensión, su quehacer diario en una parcela de tierra a la cual ha dedicado parte de su vida, así como a la cría de animales domésticos.

Sin embargo, lo que más me llenó de emoción fue la  firmeza de defender su suelo patrio del imperio y el apego a una bella bandera puertorriqueña que portaba como parte inseparable de su anatomía. Al preguntarle acerca de la misma, se refirió con orgullo de su enseña y luego me preguntó: ¿Sabe usted el origen de nuestra bandera? Se ha preguntado ¿por qué es parecida a la cubana, aunque con los colores diferentes?

Al responderle que no tenía toda la información al respecto, me explico que un puertorriqueño llamado Antonio Vélez Alvarado, oriundo del pueblo de Manatí en Puerto Rico, allá por el año 1890 comenzó su exilio en Nueva York, en el cual coincidió con nuestro José Martí, a quien admiraba y era su amigo en lo personal (significamos que el mismo fue el primero en publicar los versos sencillos escrito por el Apóstol).

Un día, dos años más tarde (1892), después de una larga jornada de trabajo en su oficina, se replegó en su asiento quedando frente a él una bandera cubana que adornaba la pared, al observar detenidamente la misma y en un acto de daltonismo, transpuso los colores de nuestra enseña nacional y es ahí donde surge la hoy bandera de su pueblo; refiere la historia que en ese instante de creación procedió con inmediatez a dibujar la misma, acto seguido bajó a una bodega y compró papeles de distintos colores para materializar la idea.

Al otro día le lleva lo creado a la compañera Micaela Dalmau y le pide encarecidamente que proceda a coser la bandera, ya culminada la obra,  invitó a Martí a una cena en casa de la misma que tenia el talento de tocar el piano y deleitar con la música a todos los que la escuchaban. Vélez enseñó a Martí las dos banderas y le solicitó que le diera su opinión acerca de su idea, algo que conmovió a nuestro Apóstol y al día siguiente en un artículo escrito por él en el periódico “Patria” hizo alusión al hecho, significando que en visita a la casa de Micaela Dalmau había comido en presencia de las dos banderas.

Más adelante el propio creador de este símbolo y en un bello gesto patriótico envía una misiva a Ramón Emeterio Betanzos(Padre de la Patria) y le explica todo lo acontecido y significa que Martí la había aprobado desde ese momento como la bandera de Puerto Rico, hecho que hizo historia y es patrimonio de su pueblo en general, una estrella solitaria que no es, ni será nunca parte de las estrellas que componen la bandera de los Estados Unidos de América y como me dijo Dominga Estrella Flores Anaya (mi interlocutora).

“Cuba nos ha enseñado que existe un sistema de verdadera justicia social, que la verdad siempre se impondrá a la mentira, nuestros pueblos son hermanos y deben estar unidos como sentenciara José Martí, como la plata en la cordillera de Los Andes”.

Gracias, le dimos a la compañera por el legado y le trasmitimos el eterno agradecimiento por su gesto y gracias le damos a la dirección del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en el territorio por hacernos partícipe de tan inolvidable momento.

(*) Colaborador, miembro del Secretariado Municipal de la CTC

 

 

Comparte esta noticia:

{loadposition botonessociales}

 

{loadposition tabfinal}