Cuba se agiganta y salva

A mí que me quieten lo baila’o, pero esta Cuba mía me corre por las venas, amén de que algunas veces se nos presente compleja y desdeñada. A mí, mi Cubita me hace palpitar las emociones por lo mucho, por lo poco, porque sí, máxime cuando la provocan o la ponen a prueba…siempre se agiganta.

Son tiempos de pandemia y ella vuelve a cubrirnos con su manto a todos por igual y como una madre hace con sus críos redobla la protección a los más desvalidos: embarazadas, niños, impedidos, quienes padecen de enfermedades crónicas y ancianos, cuando por ese primer mundo se les da la espalda. ¿Qué paradoja?

Pero ella no se amilana ni cree en provocaciones por las falacias en su contra, muy de moda hoy en las redes sociales en Internet. Así, con la hidalguía de sus palmas, orienta, cuida a su gente y presta ayuda solidaria lo mismo a quienes venían en el crucero británico, que con el envío de brigadas médicas a países que padecen la pandemia o de ese producto de la ciencia cubana llamado Interferón Alfa 2B, hasta ahora muy efectivo en el enfrentamiento contra la COVID-19.

Aún así, con tratamientos gratuitos y válidos, además de un sistema de salud bien estructurado y organizado –aunque a algunos les duela–, les insiste hasta el cansancio a los suyos que en la responsabilidad individual está la salvación y cura de todos.

El corazón, el desvelo y el empeño de la MADRE están, ahora nos toca a nosotros, sus hijos, corresponderle a su altura, con disciplina, comprensión, orden, precaución…, solo así se podrá, mi gente, solo así frenaremos el mortal virus y retribuiremos a esa Cuba que se agiganta y salva.

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Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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