Cuba no olvida

terrorista-eeuu-verdaderoSi para los estadounidenses la alerta de terror sonó con los atentados del 11 de septiembre del 2001, en Cuba comenzó desde los primeros días del triunfo del Primero de Enero de 1959, justo dos meses después: en marzo del ’60 cuando ya el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca debatía planes de desestabilización, incluida la formación de bandas y grupos de sabotaje.

 

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Vigilia en reclamo por las victimas del terrorismo de estado, en el Monte de las Banderas de la Tribuna Antimperialista

Exergo: …No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

(Fidel, 15 de octubre de 1976)

Si para los estadounidenses la alerta de terror sonó con los atentados del 11 de septiembre del 2001, en Cuba comenzó desde los primeros días del triunfo del Primero de Enero de 1959, justo dos meses después: en marzo del ’60 cuando ya el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca debatía planes de desestabilización, incluida la formación de bandas y grupos de sabotaje.

Varias generaciones de cubanos han sufrido en carne propia los actos criminales financiados y organizados desde Estados Unidos.

Hasta 1999, cuando un tribunal habanero condenó al gobierno norteamericano a pagar 181 100 millones de dólares por daños humanos, 3 478 personas habían muerto por actividades terroristas y otros 2 099 llevan consigo las secuelas físicas de tales hechos.

Solo durante la Operación Mangosta, otra obra de la CIA, los servicios de Seguridad de Cuba registraron 40 infiltraciones desde territorio estadounidense para ejecutar atentados y ataques. Entre 1962 y 1963 se hicieron más de 600 actos terroristas contra objetivos económicos importantes.

Este hostigamiento dura ya más de 50 años, período en el que muchos cubanos han sido víctimas de la rabia yanqui por destruirnos, rencor que ha vestido de luto a decenas de familias.

Descubrir estas actividades subversivas no ha sido fácil, pues los grupos terroristas que los enemigos del Norte financian, poseen nexos íntimos y se confabulan con agentes y funcionarios del gobierno norteamericano, además, las autoridades de allá mantienen una indolente tolerancia frente a su desfachatez.

No nos hemos quedado con los brazos cruzados. Las advertencias no han faltado, ya sea por canales discretos y públicos o por la entrega de informaciones obtenidas por el heroico sacrificio de hombres como René, Antonio, Gerardo, Ramón y Fernando, quienes guardan prisión acusados de terroristas mientras otros que sí intimidan, asesinan, vejan y dejan sin familia a miles de niños, son protegidos por los enemigos del Norte.

Por estos días cumplieron 14 años de encierro y nos viene a la memoria tanto daño causado y reflexionamos en que si para Cuba ha sido un imperativo de sobrevivencia dedicar ingentes esfuerzos para prevenir y combatir el terrorismo, a Washington la proclamada cruzada le resulta, además de ciega revancha, una táctica geopolítica de dominación.

Mucho antes de que las torres gemelas de Nueva York se vinieran abajo, ya el terror azotaba a la humanidad; cuando el mundo entero asistió a este dantesco espectáculo, ya otros pueblos eran víctimas del terrorismo, incluso procedente de EE. UU., país que como el camaleón cambia su piel pero siempre tendrá alma de asesino, eso Cuba lo sabe bien y nunca lo olvida.

 

 

 

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